Descripción
Por parejas y con dos tarjetas, se representa sin hablar una escena de dos personajes con un estado de ánimo, y el grupo la adivina al final.
Objetivo
Poner el cuerpo entero, y no solo la cara, al servicio de una idea, y notar qué cambia en la postura cuando cambia el estado de ánimo.
Cómo se juega6
Colocación
Cuatro grupos de seis, es decir tres parejas por grupo, cada uno en un rincón de la sala (con veinticinco, tres grupos de seis y uno de siete, donde un trío representa junto). En el suelo de cada grupo, dos montones de tarjetas boca abajo: en uno, dibujos de dos personajes que van juntos (médico y paciente, peluquero y cliente, camarero y cliente); en el otro, caras con estados de ánimo (contento, enfadado, con sueño, con miedo, con prisa).
Arranque
Cada pareja coge una tarjeta de cada montón, se aparta cuatro pasos y prepara la escena. Un minuto de preparación con el reloj a la vista, ni más ni menos.
Qué se puede hacer
Se representa sin hablar y sin decir el nombre de nada. Vale todo el cuerpo, la cara y los sonidos que no sean palabras. El público mira en silencio y no dice nada hasta que la escena termina, aunque lo tenga clarísimo a los tres segundos.
Qué pasa cuando la escena termina
Entonces sí, el grupo dice en alto qué personajes eran, qué estaban haciendo y con qué ánimo. Se acierte o no, la pareja lo cuenta y se aplaude. No se puntúa, no se gana y no se lleva la cuenta de nada.
Cómo se complica
Se añade un tercer montón con un sitio (en el ascensor, en la playa, en la cola del supermercado). Después, el estado de ánimo cambia a mitad de escena cuando el maestro da una palmada, y hay que cambiar el cuerpo sin parar lo que se estaba haciendo.
Reinicio
Si una pareja se queda bloqueada, no se le cambia la tarjeta ni se pasa a la siguiente: el maestro entra un momento en la escena como tercer personaje, hace dos cosas y se sale en cuanto la escena arranca sola.
Variantes3
la escena se representa sin usar la cara
Se hace de espaldas al público, y todo lo que hay que contar tiene que salir de la postura, de los hombros y de la forma de andar. Es más difícil y sale mejor de lo que parece.
todas las parejas a la vez y por parejas de parejas
Cada pareja representa solo para otra pareja, que adivina y luego representa la suya. Nadie espera turno y en ocho minutos han pasado todos dos veces.
una sola tarjeta, la del estado de ánimo, y una acción que dice el maestro para toda la clase («todos vais al colegio... con sueño»). Se añade la tarjeta de personajes cuando ya se atreven a moverse delante de otros.
Consejos para el profesor5
Lo que hunde este juego es el público: si dejas que adivinen en voz alta mientras la pareja actúa, la escena se acaba en veinte segundos y no llegan a representar nada.
Dilo antes de la primera escena y sostenlo la primera vez que pase.
Grupos de seis, no la clase entera; con veinticinco de público, doce parejas tardan media hora y lo único que hacen es esperar.
Las tarjetas hazlas con dibujos aunque tus alumnos ya lean: leer delante de todos añade una dificultad que no tiene nada que ver con lo que quieres trabajar.
Y no corrijas la interpretación, nunca digas «eso no se parece a un médico», porque a partir de ahí actúan para ti y no para la escena.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Se elige la pareja de personajes entre las que se pueden representar sentado (camarero y cliente, peluquero y cliente funcionan perfectamente desde una silla) y se le da al alumno el papel que más se mueva con los brazos y la cara; no se le desplaza la silla sin pedírselo y no se le engancha nada a ella.
Visual
La tarjeta se le describe en voz baja antes de empezar, y en la representación se acuerda con la pareja que los desplazamientos sean pocos y siempre en la misma dirección; el rincón del grupo se marca con huellas de goma o cinta de carrocero rugosa en el borde, nunca con una cuerda en el suelo.
Auditiva
Las tarjetas son de dibujos, no de texto, la consigna de cambio a mitad de escena se da con un brazo en alto en vez de con una palmada, y quien adivina lo dice mirando de frente. Cognitiva o de conducta: se le da la tarjeta antes que a nadie para que tenga más tiempo, se le ofrece el papel de público oficial (el que dice el primero lo que ha visto) si no quiere representar, y no se le nombra en alto ni se comenta por qué.