Construimos circuitos en grupo
Descripción
Cada grupo recibe una caja de material tasada y diseña un circuito de obstáculos de cuatro estaciones: primero lo dibuja en un croquis, después lo monta y lo pasa por la revisión de seguridad del docente, y solo entonces se abre. Los grupos rotan y recorren los circuitos de los demás mientras los autores explican y arbitran el suyo.
Objetivo
Planificar entre varios un recorrido que otros van a usar, y responsabilizarse de que sea seguro y de que se entienda sin explicarlo dos veces.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Ajuste por tiempo: El grupo autor cronometra los recorridos de su propio circuito y tiene que retocar las estaciones hasta que todo el mundo lo complete entre cuarenta y sesenta segundos. El cronómetro se usa para regular el circuito, no para clasificar a nadie: no hay tiempos por alumno ni marcador. Cada retoque vuelve a pasar la revisión del docente. Otra organización — Circuito único de clase: En vez de cinco circuitos, cada grupo diseña una sola estación y todas se encadenan en un único recorrido largo alrededor de la pista. La clase lo recorre en oleadas de cinco, con quince segundos entre oleada y oleada. Obliga a que los grupos se pongan de acuerdo en el sentido de la marcha y en cómo se enlaza cada estación con la siguiente. Más fácil — Con carta de acciones: Cada grupo recibe una tarjeta con tres acciones obligatorias —saltar, pasar por debajo y zigzag— y exactamente el material necesario para ellas. Se acaba la página en blanco y el croquis sale en dos minutos, que es lo que atasca a los grupos que no han diseñado nada antes.
Consejos para el Profesor
Haz la cuenta de turnos antes de repartir el tiempo, porque con 25 alumnos en cinco grupos de cinco hay cinco circuitos y cinco rotaciones: seis minutos de croquis, cinco de montaje y revisión, y quince de rotación en bloques de tres minutos son unos veintiséis minutos, y en cada rotación de tres minutos pasan tres alumnos por circuito a razón de unos cuarenta segundos por recorrido, que es lo que hace que dé tiempo, así que hay que ser tajante con el cronómetro en la fase de diseño o los grupos se quedan discutiendo el dibujo y no pasa nadie por ningún circuito. Reparte el material ya metido en cajas iguales antes de que lleguen: si el material está en el almacén y se va a coger, aparecen espalderas, plintos y todo lo que pese. La revisión de seguridad hazla con el grupo delante y en voz alta, señalando qué cambias y por qué; es el momento en el que de verdad aprenden y tarda menos de un minuto por circuito. Y avisa desde el principio de que van a recoger su propia caja: la mitad de los diseños absurdos desaparecen cuando saben que lo montado hay que desmontarlo.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: participa en el diseño con voz en el trazado y, además, se establece como condición para todos los grupos que su croquis incluya una alternativa escrita para cada estación —rodear en vez de saltar, pasar por el lado en vez de por debajo, ancho de paso suficiente—; un circuito sin esas alternativas no pasa la revisión y no se abre. Así recorre el mismo circuito que los demás, no otro, y la exigencia recae en el diseño y no en él. Visual: hace un reconocimiento andando del circuito con un compañero guía antes de la primera pasada, los bordes de cada estación se marcan con conos altos de color contrastado y las referencias del suelo con cinta de carrocero o huellas de goma; nunca con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla justo donde hay que apoyar. Auditiva: la señal de rotación es visual —brazo levantado del docente y tarjeta de color en alto— y cada grupo entrega su croquis dibujado, que es lo que se lee al llegar al circuito en lugar de la explicación hablada de los autores. Cognitiva: recorre primero el circuito andando junto a un compañero, con la tarjeta de tres acciones a la vista y una marca de color en la entrada de cada estación que indique el sentido.