Cruzar el río
Descripción
Reto cooperativo. Un grupo de cuatro tiene que pasar de una orilla a la otra pisando solo tres islas, que se van pasando de atrás adelante y recolocando. Una isla solo se puede mover cuando no hay nadie encima, así que hay que ponerse de acuerdo antes de dar cada paso.
Objetivo
Resolver entre cuatro un problema de orden: quién pisa, quién pasa la isla y en qué momento, sin que nadie toque el suelo.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El río más ancho: Las orillas se separan hasta doce metros. Lo que crece es el número de veces que hay que levantar y recolocar las islas, y por tanto de veces que hay que ponerse de acuerdo. Las islas siguen colocándose a un paso normal unas de otras: el hueco no se agranda nunca, porque el paso se convertiría en salto. Otra organización — Dos grupos, un río: Dos grupos entran en el mismo río desde orillas opuestas y tienen que cruzarse por el medio. Comparten las islas y tienen que prestárselas, y todo lo que se mueve se acuerda antes de palabra. Aparece la negociación entre grupos, que es un salto de contenido enorme. Más fácil — Río estrecho: Cuatro metros entre orillas y una isla por persona. Basta con ir colocando la propia isla por delante e ir pasando. Se practica el paso, el turno y el aviso en voz alta sin la parte de repartirse tres islas entre cuatro.
Consejos para el Profesor
La tentación es resolvérselo. No lo hagas: pregunta «¿y esa isla de atrás, para qué la tenéis?» y cállate. La primera vez tardan cinco minutos y la segunda dos, y esa diferencia es todo el aprendizaje del juego. Grupos de cuatro, no de ocho: con ocho, cuatro deciden y cuatro esperan. Y avisa desde el principio de que la intensidad es baja: este juego es de pensar entre todos, así que colócalo en una sesión donde ya se haya corrido, o mételo entre dos juegos de carrera.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: mismo reto, mismo papel y mismas decisiones; las islas de su tramo son colchonetas finas o alfombrillas anchas colocadas seguidas, que el grupo va recogiendo por detrás y poniendo por delante igual que hace con las suyas, y él dirige el orden y dice dónde va la siguiente. Si el grupo prefiere, se juega la variante de río estrecho con islas grandes para todos. Visual: recorre el río andando antes de empezar y cuenta los pasos que hay de orilla a orilla; se usan islas de goma con relieve, que se notan con el pie, y no se marca nada con cuerdas ni con cintas sueltas por el suelo, que aquí se anda mirando abajo y sería justo lo contrario de una ayuda; un compañero le va diciendo dónde queda la siguiente, «un paso al frente», «medio paso a la derecha». Auditiva: el reto se demuestra entero en silencio antes de explicarlo con palabras, el grupo acuerda tres gestos —ya, espera, muévela— y el docente se coloca siempre donde se le vea la cara. Cognitiva: se empieza con la variante de río estrecho y una isla por persona, con una sola regla, el pie no toca el suelo entre las orillas; se añade lo de repartirse las islas cuando esa salga sola.