De esquina a esquina
Descripción
Cuatro esquinas marcadas con conos y un grupo en cada una, todos con balón. A la señal se cruza en diagonal hasta la esquina de enfrente conduciendo el balón con el pie, rodeando siempre por la derecha el cono del centro. En el cruce hay que levantar la vista, que es justo lo que cuesta.
Objetivo
Conducir el balón con toques cortos sin perderlo mientras se mira alrededor y se esquiva a los que vienen de frente.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con vuelta atrás: A mitad de la diagonal el docente da una segunda señal: hay que parar el balón con la planta, girar andando y volver a la esquina de salida sin perderlo. Obliga a conducir con el balón cerca del pie, que es lo que se busca. Otra organización — Por parejas pasándose: En vez de conducir cada uno lo suyo, la pareja cruza la diagonal pasándose el balón por el suelo, sin que ninguno lo lleve más de tres toques seguidos. Cambia la tarea de conducir a pasar en movimiento. Más fácil — Con la mano: Se cruza la diagonal llevando el balón con las manos, botando o simplemente sujeto, con las mismas reglas de esquina y de rodear el cono. Se aprende el recorrido y el cruce antes de meter el pie.
Consejos para el Profesor
El vicio de esta edad es conducir mirando el balón, y por eso el cruce del centro es el ejercicio entero: pregúntales de qué color era el cono de enfrente o cuántos dedos levantabas desde el centro y verás quién levanta la vista. Empieza con una diagonal cada vez; las dos a la vez solo cuando la regla de la derecha esté automatizada. Y desinfla un poco los balones: rueda la mitad y se escapan la mitad.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: hace la misma diagonal en el cuadrado reducido para toda la clase y conduce el balón como le resulte posible —con el pie, con la mano o empujándolo con la silla—, con la misma regla de rodear el cono central por la derecha; sale un par de segundos antes que su diagonal para tener el cruce despejado. Visual: conduce un balón con cascabel o un balón sonoro, la diagonal se hace pegada a la línea pintada de la pista para tener una referencia continua, y va acompañado por un compañero que habla desde la esquina de destino; el cono central lleva una cinta que suena con el aire. Nada suelto por el suelo dentro del cuadrado, y menos una cuerda: se marca todo con conos. Auditiva: la señal de salida es visual —el brazo del docente desde el centro— y el cambio de diagonal se avisa levantando un peto de color; el docente se coloca donde le vea. Cognitiva: empieza con la versión de la mano y con una sola diagonal en marcha, con el recorrido señalado con conos y un ensayo andando antes de la primera salida.