De madres a hijos
Descripción
Corro con música en el que un niño hace de madre y mueve una parte del cuerpo a la vez que suena la canción. El resto del corro copia ese movimiento sin salirse de su sitio. Cada dos minutos, o antes, la madre pasa a otro compañero, de modo que todos dirigen y todos imitan. El maestro juega dentro del corro y es la primera madre.
Objetivo
Reconocer y poner en movimiento partes del cuerpo distintas siguiendo a un compañero, sin necesidad de desplazarse.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos partes a la vez: la madre mueve dos zonas distintas al mismo tiempo, por ejemplo los pies y los brazos, y hay que copiar las dos. Obliga a mirar el cuerpo entero y no solo las manos. Otra organización — Corros pequeños: se hacen tres o cuatro corros de seis niños, cada uno con su madre y todos a la vez con la misma música. Se dirige mucho más a menudo y el corro es lo bastante pequeño para verse las caras. Más fácil — Dirige el maestro: la madre la hace siempre el maestro, desde dentro del corro, nombrando en voz alta la parte que mueve antes de moverla. Se usa las primeras sesiones y con el grupo de tres años.
Consejos para el Profesor
El juego se sostiene con la voz, no con la música: si el maestro nombra la parte del cuerpo mientras la mueve, los de tres años entran a la primera. Elige de madre al principio a un niño que ya se mueva suelto, porque los primeros marcan el tono; los más callados dirigen mejor en la variante de corros pequeños, donde no les mira toda la clase. Y si alguien propone dar vueltas sobre sí mismo, córtalo pronto: a esta edad se marean en cuatro giros.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: la consigna es «mueve esta parte», y cada uno la mueve como puede y hasta donde puede; si la madre propone algo de piernas, el alumno lo traslada a brazos y tronco sin cambiar de juego, y le toca ser madre igual que a los demás. Visual: la madre dice siempre en voz alta la parte que va a mover antes de moverla, y el alumno se coloca al lado del maestro, que le describe el gesto con dos palabras; no hace falta marcar nada en el suelo porque aquí nadie se desplaza. Auditiva: este juego entra por la vista, que es lo que lo hace accesible; se le sitúa enfrente de la madre, el cambio de madre se avisa con un gesto de la mano y el pulso se marca con la pandereta apoyada en el suelo para que note la vibración. Cognitiva: se mueve una sola parte cada vez, siempre nombrada, y las primeras rondas se repite el mismo orden —manos, brazos, pies, cabeza— para que el niño anticipe lo que viene.