Dentro y fuera
Descripción
Aros de colores repartidos por todo el suelo, muchos más que niños. Todos se mueven a la vez entre ellos y, mientras el docente cuenta hasta diez en voz alta, hay que meterse con los dos pies dentro de todos los aros que se pueda y volver a salir.
Objetivo
Entender dentro y fuera con el cuerpo entero, y recorrer un espacio lleno de obstáculos sin pisarlos y sin chocar con nadie.
Cómo se juega6
Colocación
El docente reparte por todo el suelo muchos más aros que niños, de colores distintos y bien separados entre sí. Los niños se colocan de pie, repartidos por el espacio y cada uno fuera de cualquier aro.
Arranque
El docente empieza a contar en voz alta y despacio, del uno al diez, y todos se ponen en marcha a la vez.
Qué se puede hacer
Meterse en un aro con los dos pies dentro, salir y seguir hasta el siguiente. Se entra pisando el hueco, nunca el aro. Hay muchos más aros que niños, así que siempre hay uno libre cerca y no hace falta correr a por ninguno.
Qué pasa cuando el docente llega a diez
Todos se paran donde estén, con los pies quietos. El docente no pregunta quién ha hecho más aros: pregunta de qué color era el último.
Cómo termina
Se hacen tres o cuatro cuentas de diez con una pausa entre ellas, y en la última el docente cuenta más despacio para que todos acaben andando. Con seis u ocho minutos sobra.
Reinicio
La cuenta cambia de forma —diez palmadas despacio en vez de diez números, o diez golpes de pandereta— y se vuelve a jugar. La consigna no cambia; cambia la señal.
Variantes3
Se entra saltando
El aro se pisa solo por dentro y se entra de un salto con los pies juntos, sin apoyar antes un pie. Es para cuatro y cinco años, sobre suelo seco, y cansa mucho más rápido, así que las cuentas se acortan a cinco.
Los aros del color
Los aros se agrupan en cuatro islas, una de cada color, y el docente dice a qué isla toca ir. El grupo se desplaza entero de una isla a otra y se reparte al llegar, y así se ve mejor a quién hay que ayudar.
Un aro para cada uno
Cada niño tiene su aro delante y solo entra y sale del suyo mientras dura la cuenta. Se quita el desplazamiento y queda limpia la noción de dentro y fuera, que es lo que se busca a los tres años.
Consejos para el profesor4
Cuenta en voz alta, despacio, y cuenta andando entre ellos: es la única forma de ver quién entra con un pie solo y de corregirlo sin parar el juego.
Cuarenta aros para veinte niños es lo mínimo; si no tienes tantos, no juegues con menos aros que niños, reparte los que tengas en dos zonas y monta dos juegos pequeños a la vez.
Los colores dan mucho juego después: cuando la regla está aprendida, decir «solo los rojos» añade dificultad sin añadir una regla nueva.
Y métete tú a entrar y salir de los aros; a los tres años el maestro dentro del juego vale más que cualquier explicación.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Los aros de su zona se colocan más juntos y en fila, y se le pide exactamente lo mismo que a los demás, entrar y salir; si se desplaza en silla, cuenta como dentro cuando las dos ruedas delanteras están en el hueco del aro, y se le reserva un pasillo de aros sin cruces para que nadie le corte el paso.
Visual
Se usan aros de un solo color muy contrastado con el suelo y se le prepara un recorrido fijo de cuatro aros casi pegados, que hace a la vez que el resto y a su ritmo; el borde de ese recorrido se marca con cinta de carrocero rugosa o con huellas de goma pegadas al suelo, nunca con una cuerda, porque una cuerda rueda bajo la zapatilla justo donde hay que apoyar.
Auditiva
La cuenta se ve además de oírse, con el docente levantando los dedos de una mano y luego de la otra, y el final es un brazo que baja.
Cognitiva
Se juega con un aro para cada uno hasta que entrar y salir esté claro, y después se le dan dos aros pegados en vez de todo el suelo.