ENTRÉNALO
Ilustración de una clase de Educación Física con niños de 6-7 años: cada niño crece de semilla a árbol según sube el volumen de la música, y vuelve a encogerse cuando baja.

El árbol

6-8 años
6 minutos
Intensidad: Baja
6-30 participantes

Descripción

Representación individual del crecimiento de un árbol, de semilla a copa, guiada por el volumen de la música: cuanto más suena, más crece. Y luego al revés, hasta volver a la semilla y al silencio.

Objetivo

Ajustar el movimiento del cuerpo entero a una intensidad sonora que cambia despacio, y acabar la sesión en silencio.

Cómo se juega6

  1. Colocación

    Repartidos por el espacio, cada uno agachado y hecho un ovillo en el suelo. Son semillas.

  2. Arranque

    La música empieza casi inaudible. A medida que sube el volumen, la semilla germina: primero asoma la cabeza, luego se pone de rodillas, después de pie, y al final los brazos son ramas estiradas hacia arriba.

  3. Qué se puede hacer

    Cada árbol crece a su manera y no hay una forma correcta. Lo único que se pide es que el tamaño acompañe al volumen: si la música está a la mitad, el árbol está a la mitad.

  4. Qué pasa cuando la música baja

    El árbol se deshace en el mismo orden, despacio, hasta volver a ser semilla. Ese camino de vuelta es el que de verdad calma, así que se hace más lento que la subida.

  5. Cómo termina

    La música se apaga del todo con el grupo hecho un ovillo en el suelo y en silencio. Se aguantan diez segundos así, respirando, y se levantan sin prisa.

  6. Reinicio

    Se hace una segunda vez con el grupo dividido: la mitad son árboles y la otra mitad mira. Ver a los demás cambia lo que uno hace después.

Variantes3

Más difícil — El bosque con viento

Además del volumen, el docente dice «viento» y los árboles se balancean sin mover los pies del sitio. Hay que sostener la altura mientras se mueve el tronco, que exige mucho más equilibrio del que parece.

Otra organización — El bosque en corro

En corro y cogidos de las manos, el grupo entero crece y se encoge a la vez. Nadie puede ir a su ritmo: el bosque sube a la velocidad del más lento.

Más fácil — Tres alturas

Solo tres posiciones marcadas —semilla en el suelo, arbusto de rodillas, árbol de pie— y el docente las nombra en voz alta además de la música. Quita la parte de graduar y deja solo la de representar.

Qué se trabaja

Dramatización y representaciónCalidades del movimientoCreatividad e improvisación motrizMovimiento sobre estructuras rítmicas

Seguridad2

Cada uno tiene alrededor un hueco libre del tamaño de sus brazos estirados, y se comprueba antes de que empiece la música.

De estar en el suelo a estar de pie se pasa despacio y pasando por la posición de rodillas, sin levantarse de golpe.

Consejos para el profesor2

  1. Baja el volumen más despacio de lo que lo subiste: la bajada es la parte que de verdad calma al grupo.

  2. Termina en silencio con todos hechos ovillo unos segundos; si hablas antes, se levantan de golpe.

Adaptaciones NEE4

Visual

Al volumen se le añade la voz del docente nombrando la fase, y se comprueba antes que tiene espacio libre alrededor para estirarse sin chocar.

Auditiva

El volumen se dobla con la mano del docente, que sube y baja a la vista de todos marcando la altura del árbol, y el final se avisa cerrando el puño.

Movilidad reducida

El crecimiento se hace con el tren superior desde la posición de partida que le convenga —sentado o en su silla—: encogerse sobre sí mismo y abrirse hacia arriba es exactamente el mismo contenido.

Cognitiva o de atención

Se juega directamente con las tres alturas nombradas en voz alta, y el docente lo hace a la vez que ellos las primeras veces.

Errores frecuentes

  • Manejar el volumen a saltos: si pasa de bajo a alto de golpe, el crecimiento se resuelve en un salto y se acabó.
  • Corregir la forma del árbol: aquí no hay forma correcta, y corregir convierte el juego en imitarte a ti.
  • Cortar la música en lo alto: se quedan de pie con los brazos arriba y no ha habido vuelta a la calma.

Otros juegos que encajan en la misma sesión

Bailalo

Los niños se desplazan libremente por el espacio moviendo y bailando su cuerpo al ritmo de la música. La música irá cambiando (lenta, rápida, movida…) y ellos deben adaptar su movimiento al sonido que escuchan. La música es el motor del juego.

3-18 años · 5 min

Aros Musicales con Pilla-Pilla

Suena música y los alumnos se mueven libremente por el espacio sin pisar ni meterse en los aros repartidos por el suelo. Hay un perseguidor, pero solo puede pillar cuando la música se detiene. Para salvarse, los demás deben meterse dentro de un aro… pero siempre hay menos aros que jugadores.

6-18 años · 15 min

El Espejo

Por parejas y uno frente al otro, uno dirige con movimientos lentos de brazos, piernas y tronco y el otro los reproduce a la vez, como si fuera su reflejo. Lo difícil no es copiar, sino no adelantarse: el que imita tiene que mirar el cuerpo entero y no solo la mano que se mueve. A media actividad se cambian los papeles.

5-13 años · 5 min

Somos animales

El docente nombra un animal y el grupo se desplaza como él, con su forma de moverse y su sonido, hasta que llega el siguiente. La gracia está en alternar animales altos y bajos, rápidos y lentos: así el calentamiento sube y baja de intensidad sin que nadie note que lleva diez minutos moviéndose.

3-9 años · 5 min

Estatuas de animales

Los niños se reparten por el espacio, sin tocarse, y bailan mientras suena la música. Cuando la música se corta, el profesor dice el nombre de un animal y todos se quedan quietos imitando su postura, que se sostiene unos segundos. Después vuelve la música y se repite con otro animal.

4-11 años · 6 min

Gigantes y Enanos

El profesor dice una palabra y los alumnos se desplazan imitándola con su cuerpo (gigante, enano, robot, chicle, piedra).

5-9 años · 5 min

De Semilla a Flor

Cada alumno se coloca en el suelo hecho una bola pequeña, como una semilla. El profesor va narrando la historia —el agua que cae, la semilla que despierta, el tallo que sube, la flor que se abre— y todos la representan con el cuerpo, pasando poco a poco de posiciones pequeñas a grandes. Termina con unas respiraciones profundas.

4-9 años · 10 min

Mueve la parte

Los alumnos se reparten por el espacio. El profesor pone música y dice una parte del cuerpo —la mano derecha, por ejemplo— y solo esa parte puede bailar; el resto se queda quieto. Cada pocos segundos añade otra parte, que se suma a las anteriores, hasta que el cuerpo entero se mueve o se acaba en baile libre.

4-11 años · 8 min

Monta la sesión con El árbol

Colócalo en su parte de la sesión, añade calentamiento y vuelta a la calma, y guárdala para reutilizarla.

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