El árbol
Descripción
Representación individual del crecimiento de un árbol, de semilla a copa, guiada por el volumen de la música: cuanto más suena, más crece. Y luego al revés, hasta volver a la semilla y al silencio.
Objetivo
Ajustar el movimiento del cuerpo entero a una intensidad sonora que cambia despacio, y acabar la sesión en silencio.
Cómo se juega6
Colocación
Repartidos por el espacio, cada uno agachado y hecho un ovillo en el suelo. Son semillas.
Arranque
La música empieza casi inaudible. A medida que sube el volumen, la semilla germina: primero asoma la cabeza, luego se pone de rodillas, después de pie, y al final los brazos son ramas estiradas hacia arriba.
Qué se puede hacer
Cada árbol crece a su manera y no hay una forma correcta. Lo único que se pide es que el tamaño acompañe al volumen: si la música está a la mitad, el árbol está a la mitad.
Qué pasa cuando la música baja
El árbol se deshace en el mismo orden, despacio, hasta volver a ser semilla. Ese camino de vuelta es el que de verdad calma, así que se hace más lento que la subida.
Cómo termina
La música se apaga del todo con el grupo hecho un ovillo en el suelo y en silencio. Se aguantan diez segundos así, respirando, y se levantan sin prisa.
Reinicio
Se hace una segunda vez con el grupo dividido: la mitad son árboles y la otra mitad mira. Ver a los demás cambia lo que uno hace después.
Variantes3
Además del volumen, el docente dice «viento» y los árboles se balancean sin mover los pies del sitio. Hay que sostener la altura mientras se mueve el tronco, que exige mucho más equilibrio del que parece.
En corro y cogidos de las manos, el grupo entero crece y se encoge a la vez. Nadie puede ir a su ritmo: el bosque sube a la velocidad del más lento.
Solo tres posiciones marcadas —semilla en el suelo, arbusto de rodillas, árbol de pie— y el docente las nombra en voz alta además de la música. Quita la parte de graduar y deja solo la de representar.
Qué se trabaja
Seguridad2
Cada uno tiene alrededor un hueco libre del tamaño de sus brazos estirados, y se comprueba antes de que empiece la música.
De estar en el suelo a estar de pie se pasa despacio y pasando por la posición de rodillas, sin levantarse de golpe.
Consejos para el profesor2
Baja el volumen más despacio de lo que lo subiste: la bajada es la parte que de verdad calma al grupo.
Termina en silencio con todos hechos ovillo unos segundos; si hablas antes, se levantan de golpe.
Adaptaciones NEE4
Visual
Al volumen se le añade la voz del docente nombrando la fase, y se comprueba antes que tiene espacio libre alrededor para estirarse sin chocar.
Auditiva
El volumen se dobla con la mano del docente, que sube y baja a la vista de todos marcando la altura del árbol, y el final se avisa cerrando el puño.
Movilidad reducida
El crecimiento se hace con el tren superior desde la posición de partida que le convenga —sentado o en su silla—: encogerse sobre sí mismo y abrirse hacia arriba es exactamente el mismo contenido.
Cognitiva o de atención
Se juega directamente con las tres alturas nombradas en voz alta, y el docente lo hace a la vez que ellos las primeras veces.
Errores frecuentes
- Manejar el volumen a saltos: si pasa de bajo a alto de golpe, el crecimiento se resuelve en un salto y se acabó.
- Corregir la forma del árbol: aquí no hay forma correcta, y corregir convierte el juego en imitarte a ti.
- Cortar la música en lo alto: se quedan de pie con los brazos arriba y no ha habido vuelta a la calma.