El aroma de mi hogar
Descripción
Juego de olfato con contenido de higiene. La mitad del grupo se lava las manos con jabón y la otra mitad solo con agua, sin decirlo. Después todos andan por la sala y, al parar la pandereta, cada uno huele las manos abiertas del compañero que tenga más cerca y decide si ha usado jabón o solo agua.
Objetivo
Usar el olfato para decidir algo y asociar el olor a jabón con haberse lavado bien las manos.
Cómo se juega6
Colocación
El grupo se lava las manos por tandas de cinco delante del maestro, que a unos les da jabón y a otros solo agua sin decirlo en voz alta. Se secan bien y se reparten por la sala.
Arranque
Suena la pandereta y todos andan por la sala, cambiando de dirección, con las manos abiertas por delante y a la vista.
Qué se puede hacer
Se anda por donde se quiera y se saluda a quien uno se cruza enseñando las manos abiertas. No se corre, porque se va con las manos ocupadas.
Qué pasa cuando la pandereta se para
Cada uno se queda con el compañero que tenga más cerca. Uno acerca la nariz a las manos abiertas del otro, a un palmo, huele y dice «jabón» o «agua». El otro le contesta si ha acertado y después se cambian.
Cómo termina
Tras cuatro o cinco encuentros el maestro para y pregunta a quién le ha costado más decidirlo. El remate del juego es que ahora sí se lavan todos con jabón, por tandas y sin prisa.
Reinicio
Se repite cambiando los papeles, de forma que quien solo había usado agua se lave ahora con jabón, y al revés.
Variantes3
Sin respuesta
El que huele no recibe la contestación en el momento; enseña el pulgar hacia arriba si cree que es jabón y hacia abajo si cree que es agua, y solo al final del juego se comprueba con todo el grupo. Sin la pista inmediata hay que fiarse del olfato y no de la cara del compañero.
En corro pequeño
En vez de andar sueltos se hacen corros de seis con el maestro dentro. Cada uno huele las manos del compañero que tiene al lado y el corro entero decide a la vez, en voz alta. No hay que buscar pareja y se ve mucho mejor quién participa.
Con muestra delante
El maestro deja en una mesa un plato con el jabón y un vaso con agua. Antes de cada encuentro se puede ir a oler la muestra, así comparar no depende de acordarse del olor.
Consejos para el profesor4
Pregunta a las familias por alergias y dermatitis antes de sacar el jabón, y usa el mismo que ya usan en el aseo del centro.
El olor a jabón dura poco: monta el lavado justo antes y no dejes diez minutos de por medio o ya no se distingue nada.
Los de tres años dirán «jabón» siempre las primeras veces, y no importa: lo que se llevan es el gesto de oler y el lavado final.
Y juega tú también, con las manos lavadas de una de las dos formas, que es lo que hace que se acerquen sin vergüenza.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Se coloca en un punto de paso de la sala y son los compañeros los que se acercan a él; huele y decide igual que el resto, y también le huelen a él, de modo que hace las dos mitades del juego.
Visual
El contenido es olfativo y no cambia nada; se anda despacio por una zona despejada y el compañero avisa con la voz —«aquí están mis manos»— antes de acercarlas, para que no aparezcan de repente. No se marca nada en el suelo.
Auditiva
La señal de parar no es la pandereta sino un pañuelo grande de color que el maestro levanta y baja, acordado y probado antes de empezar; el compañero le da un toque en el hombro cuando le toca oler.
Cognitiva
Se juega con una sola pregunta —«¿jabón o agua?»— y con la muestra de la variante fácil siempre a la vista, para poder ir a comparar cuando haga falta.