El esparadrapo
Descripción
Por parejas, uno le pone al otro un esparadrapo imaginario en una articulación —las rodillas, la cintura, el cuello, un hombro— y le encarga una tarea. El otro tiene que resolverla sin mover esa articulación y buscando otra manera de hacerlo.
Objetivo
Descubrir para qué sirve cada articulación quitándola, y encontrar más de una solución motriz para el mismo problema.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos esparadrapos: dos articulaciones bloqueadas a la vez y la tarea se hace transportando el saquito. Se mantiene la regla de la ficha: nunca las dos rodillas y la cintura juntas, porque entonces no queda forma segura de bajar al suelo. Otra organización — El escaparate: en grupos de cuatro, uno propone y los otros tres resuelven a la vez; después se comparan las tres soluciones y se prueba la que menos se le había ocurrido a nadie. Más fácil — Solo de pie: se bloquea una única articulación y todas las tareas se hacen sin bajar al suelo (mirar atrás, dar tres pasos, tocarse el hombro contrario, coger el saquito de la mano del compañero).
Consejos para el Profesor
Con 25 alumnos salen 12 parejas y un trío; en el trío, uno propone y dos resuelven, que además es la variante buena. Cada tarea, contando la propuesta y los dos intentos, son unos 40 segundos: en 12 minutos de juego salen 16 o 18 tareas, es decir, ocho por alumno con el cambio de papeles a la mitad. Lo que hace que el juego funcione es que el que propone no enseñe la solución: en cuanto la hace él, el otro copia y el problema desaparece. La mejor cosecha sale al final, cuando se ponen en común las soluciones raras.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: es quien mejor puede proponer, porque conoce el problema desde dentro, y conviene decirlo; cuando le toca resolver, se le bloquea una articulación que sí controla y la tarea se ajusta a su alcance —el saquito se coloca en un banco o en una silla en vez de en el suelo—, manteniendo la misma consigna de buscar dos soluciones distintas. Visual: la tarea se le dice en voz alta y se le deja recorrer antes el espacio; el saquito está siempre en el mismo punto, marcado con cinta de carrocero en el suelo, nunca con una cuerda, que rueda bajo el pie de quien anda con menos equilibrio del habitual. Auditiva: el que propone señala la articulación tocándose la suya y apunta al objeto; las consignas generales del docente se dan también escritas en una pizarra o con un cartel. Cognitiva: se empieza con una sola articulación y una sola tarea repetida varias veces, y el que propone usa un dibujo del cuerpo para señalar dónde va el esparadrapo.