El guardián del tesoro
Descripción
En el centro, un aro lleno de pelotas pequeñas —el tesoro— rodeado de un círculo de conos que dos guardianes no pueden pisar por fuera. Los demás entran a coger una pieza y llevarla al cesto de su equipo; si un guardián les toca antes de salir del círculo, devuelven la pieza y vuelven a intentarlo.
Objetivo
Entrar, coger un objeto y salir esquivando, y decidir cuándo merece la pena arriesgarse.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Tesoro repartido: Tres aros con tesoro separados entre sí y tres guardianes, uno por aro. Hay que decidir a cuál ir y ver cuál está más desprotegido. Las reglas de toque son exactamente las mismas. Otra organización — Contra el reloj: Se quitan los equipos: toda la clase roba al mismo tesoro y lo lleva a un único cesto mientras el docente cronometra cuánto tarda en vaciarse el aro. Se repite intentando bajar el tiempo del grupo, y desaparece la comparación entre equipos. Más fácil — Guardián que cuenta: El guardián tiene que contar en voz alta hasta tres antes de salir a tocar cada vez que alguien entra en el círculo, y hay bastantes más piezas que alumnos. Se sale con el tesoro casi siempre.
Consejos para el Profesor
El juego vive o muere en la regla de no arrancar nada de las manos: dila antes de repartir el material, enséñala con un voluntario y párala la primera vez que pase. Pon más piezas que alumnos o el primer minuto es un montón de gente encima del aro. Y cambia de guardianes cada dos o tres minutos: es el papel que todos quieren, y el que menos corre.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: hace de guardián en su turno igual que los demás —es el papel central del juego, no un apaño— y, cuando roba, tiene una entrada propia marcada con conos por la que los guardianes no le tocan hasta que sale del círculo, con el tesoro colocado en el borde del aro y a la altura de sus manos. Visual: el tesoro se coge de un cesto alto y no del suelo, para localizarlo al tacto sin agacharse; se recorre andando el camino cesto-tesoro-cesto antes de empezar, va del brazo de un compañero, y el borde del círculo de los guardianes se marca con conos altos o con cinta de carrocero, nunca con una cuerda por el suelo, que rueda bajo la zapatilla justo en la zona de frenada. Auditiva: la señal de salida es visual, el brazo del docente en alto, y el guardián toca siempre en la espalda o el brazo con la mano abierta, que se nota sin necesidad de aviso de voz. Cognitiva: una pieza por viaje, un solo cesto y un solo guardián que cuenta hasta tres, con el recorrido marcado con conos y un ensayo lento antes de empezar.