Descripción
Pasar por debajo de una cuerda que dos compañeros van bajando poco a poco, al ritmo de la música y sin tocarla.
Objetivo
Ajustar la postura y la altura del propio cuerpo a un hueco que se va cerrando, notando hasta dónde se puede bajar sin perder el equilibrio.
Cómo se juega6
Colocación
Cuatro cuerdas repartidas por la sala y bien separadas, cada una sujeta por dos alumnos a la altura del pecho del grupo. Los demás se reparten en cuatro hileras, una por cuerda, a tres metros de la suya: cuatro o cinco esperando por cuerda y no veinticuatro. Detrás de cada cuerda se dejan dos metros libres de bancos, conos y mochilas. Con quince alumnos bastan dos cuerdas; con menos de doce, una.
Arranque
Suena la música y cada hilera empieza a andar hacia su cuerda. Cada uno pasa por debajo sin tocarla, sigue andando, rodea por un lado y vuelve al final de su hilera. Los dos que sujetan se relevan con los dos siguientes de su hilera cada dos o tres vueltas.
Qué se puede hacer
Se pasa como cada uno quiera —de lado, agachado, de rodillas, a gatas—, pero siempre de frente o de lado, nunca de espaldas doblando el tronco hacia atrás. No se toca la cuerda ni se apoyan las manos en los que la sujetan. Se pasa de uno en uno por cuerda, y no se cambia de cuerda a mitad de vuelta.
Qué pasa cuando se toca la cuerda
No se elimina a nadie ni se pierde el turno. Quien la toca se va al final de su hilera y lo vuelve a intentar en la siguiente vuelta, a la misma altura.
Cómo se complica
Cada dos o tres vueltas la cuerda baja un palmo, y cada cuerda va a su ritmo, según cómo vaya su hilera. Cuando ya no se puede pasar andando agachado, se permite pasar a gatas o reptando, y ahí termina la bajada: por debajo de eso no se baja más.
Reinicio
Si una cola se atasca, si empiezan a pasar dos a la vez o si la cosa se acelera, se corta la música y todos se sientan donde están. Se relevan los que sujetan, esa cuerda vuelve a la altura del pecho y se arranca otra vez. Si en una cuerda se juntan más de cinco esperando, se monta otra con dos alumnos de esa hilera y se reparte la cola. Las cuerdas no se dejan en el suelo mientras se recoloca a nadie: se sostienen en la mano.
Variantes3
se pasa llevando un saquito o un globo apoyado en la cabeza; si se cae, se recoge y se vuelve a intentar en la vuelta siguiente. Se sigue pasando de frente o de lado, nunca doblándose hacia atrás.
sin hileras
Las cuatro cuerdas se ponen a alturas distintas y el grupo circula libremente por la sala con la música, pasando cada vez por la cuerda que quiera y cambiando de una a otra. Los que sujetan se relevan a cada corte de la música.
la cuerda se queda a la altura de la cintura, se pasa a gatas, sin música y sin turnos: cada uno cruza cuando quiere y vuelve a la fila cuando quiere.
Consejos para el profesor6
Sujetar la cuerda es el puesto más deseado y el que más se olvida de repartir: se releva cada dos o tres vueltas o siempre serán los mismos.
Diles cómo se sujeta, que es lo importante: floja, entre dos dedos, y si alguien se engancha, se suelta.
Una cuerda tensa es exactamente lo que tira a un niño al suelo.
Con veinticinco monta las cuatro cuerdas desde el primer minuto, no cuando se atasque la cola: en una sola hilera esto es un juego de esperar, no de pasar.
Reparte tú las hileras, que si no salen de nueve y de dos.
Y baja despacio: entre dos alturas que a ti te parecen lo mismo se te queda medio grupo fuera.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
La cuerda se sube a la altura que haga falta para que pueda pasar con su desplazamiento propio y sin límite de tiempo; en silla de ruedas la altura se mide por su cabeza, se levanta lo necesario y no se ata ni se engancha nada a la silla.
Visual
Antes de empezar recorre el camino andando y toca la cuerda con la mano para saber a qué altura está, se le avisa en alto de cada bajada y un compañero le llama con la voz desde el otro lado; la zona de paso se deja completamente despejada y no se marca con cuerdas en el suelo, que ruedan bajo el pie: si hace falta señalar por dónde se entra, cinta de carrocero rugosa o huellas de goma.
Auditiva
La música se acompaña con el pulso de un pandero que se ve golpear, la señal de paso se da con la mano y la altura nueva se enseña señalándola con el brazo. Cognitiva o de conducta: se empieza sin música y con la cuerda alta, solo pasando por debajo y volviendo, y se añade el ritmo cuando el recorrido esté claro; si esperar en la cola le cuesta, se le da un turno largo sujetando la cuerda.