Descripción
Juego de orientación por el oído. Varios alumnos cruzan la sala a gatas con los ojos tapados mientras el resto, sentados y repartidos por el suelo, hacen de boyas: cuando un submarino se les acerca, avisan con un pi, pi, pi para que cambie el rumbo.
Objetivo
Orientarse y cambiar de rumbo guiándose solo por el oído, y avisar a tiempo cuando le toca ser la referencia de otro.
Cómo se juega6
Colocación
El grupo sentado por el suelo con las piernas cruzadas, repartido por toda la sala y con algo más de un metro entre unos y otros. Seis alumnos se colocan en un lado con el antifaz puesto: son los submarinos.
Arranque
A la señal, los seis submarinos salen a la vez, a gatas y despacio, con una mano tanteando por delante, intentando cruzar la sala hasta el lado contrario.
Qué se puede hacer
Gatear en la dirección que se quiera, parar, escuchar y cambiar de rumbo. Las boyas no se mueven del sitio ni pueden tocar al submarino: solo avisan.
Qué pasa cuando un submarino se acerca a una boya
La boya avisa con un pi, pi, pi antes de que llegue, y lo repite más deprisa cuanto más cerca esté. Si aun así va a chocar, la boya le para poniéndole la palma en el hombro y le dice hacia dónde hay hueco.
Cómo termina
Cuando los seis han cruzado, se quitan el antifaz, se sientan de boyas y salen otros seis. En doce minutos pasan todos, y las boyas no están esperando: son las que hacen que el juego funcione.
Reinicio
Se ponen boyas más juntas, o se marca un punto de llegada concreto que solo suena en un sitio y hay que encontrarlo.
Variantes3
El puerto
Ya no basta con cruzar: hay que llegar a un punto concreto, la boca del puerto, señalada por dos compañeros que hacen un sonido distinto y continuo. Aparece la orientación hacia un objetivo, no solo el esquivar.
Submarino y remolcador
Por parejas. Uno gatea con el antifaz y el otro le guía solo con la voz, andando a su lado sin tocarle salvo para pararle con la mano en el hombro si hace falta. A la mitad se cambian. Todos están activos a la vez y el guía tiene que aprender a decir izquierda, derecha y para.
Con la mano en el guía
El submarino gatea con una mano apoyada en el hombro de un compañero que va a su lado, también a gatas. Sigue sin ver y sigue teniendo que escuchar, pero tiene una referencia constante y desaparece el miedo de los primeros metros.
Consejos para el profesor4
El juego del enunciado original tiene un problema serio: uno gatea y veinticinco esperan sentados.
Con seis submarinos a la vez y relevo en cuanto cruzan, pasan todos en doce minutos y las boyas tienen trabajo continuo.
Aun así declara la intensidad como baja, porque el alumno medio pasa la mayor parte del tiempo sentado: si buscas movimiento, la variante por parejas es la que hay que usar.
Y dedica el primer minuto a que prueben el pi, pi, pi: al principio avisan cuando ya han chocado, y el juego entero depende de que avisen antes.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Hace de submarino desplazándose como pueda —sentado arrastrándose, rodando o con la silla muy despacio— con los ojos tapados o cerrados, y las boyas le avisan exactamente igual; si el desplazamiento le cuesta, se le acorta el recorrido y se ensancha el pasillo, pero el encargo es el mismo, nunca una tarea aparte.
Visual
Es el alumno que mejor lo va a hacer y conviene decirlo: juega sin antifaz porque su experiencia ya es esa, hace el mismo recorrido que los demás y puede ser la boya de referencia del puerto en la variante.
Auditiva
Cuando le toca ser submarino, las boyas le avisan con un toque suave de la palma en el hombro —que es la regla de seguridad que ya existe para todos— y golpeando el suelo con la mano para que note la vibración; cuando hace de boya, avisa igual que el resto y ve perfectamente lo que pasa.
Cognitiva
Recorrido corto entre dos filas de boyas que forman un pasillo, primero con los ojos abiertos para entender el juego y después cerrándolos unos segundos cada vez.