Estamos en clase de baile
Descripción
El docente hace de coreógrafo y va dictando pasos que todo el grupo repite en su sitio: de puntillas, brazos en cruz, brazos arriba hasta juntarlos, un giro. Cada ronda se añade un paso nuevo al final y se baila la secuencia entera desde el principio, hasta montar un baile corto de cuatro o cinco pasos.
Objetivo
Reproducir y encadenar una secuencia corta de movimientos de todo el cuerpo, sin moverse del sitio y a la vez que el resto del grupo.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Sin ayuda: el docente deja de hacer los pasos y solo los nombra en voz alta; el grupo tiene que sacar la secuencia de memoria y mantenerse junto sin nadie a quien copiar. Otra organización — Por grupos coreógrafos: en grupos de cuatro, cada grupo inventa un paso y se lo enseña al resto desde su sitio. El docente le da el visto bueno antes de que se enseñe: en el sitio, sin saltos y sin giros encadenados, como todos los demás. La coreografía final se monta con un paso de cada grupo, y todos bailan todos los pasos. Más fácil — Paso partido: cada paso se enseña en dos mitades, primero lo que hacen las piernas y después lo que hacen los brazos, y se juntan las dos cuando cada una salga sola.
Consejos para el Profesor
Enseña de espaldas al grupo y mirando en el mismo sentido: si te pones de frente, todo va en espejo y luego hay que deshacer el lado cambiado. Cuatro o cinco pasos son el máximo que sostiene el grupo; a partir de ahí el ensayo se convierte en corregir. Y no montes la coreografía pensando en enseñársela a nadie: la fiesta de fin de curso es la excusa, el contenido es encadenar movimientos y aguantar el pulso común.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: todos los pasos tienen versión sentada o con apoyo, porque lo que se pide es la forma del movimiento —subir, abrir, cerrar, girar—, no ponerse de puntillas; se le coloca en primera línea, y si usa silla, un compañero avisado le gira la silla un cuarto de vuelta en el paso de giro, sin que nadie se agarre a nadie. Visual: el docente nombra en voz alta lo que va haciendo mientras lo hace («de puntillas… arriba… y abajo»), se le sitúa al lado del docente o de un compañero de referencia que cuenta el pulso, y su señal del suelo se hace con una alfombrilla o con cinta de carrocero, que se nota con el pie y no se mueve; nunca con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla. Auditiva: el pulso se dobla con el pie del docente golpeando el suelo y con la pandereta apoyada en la mano para notar la vibración, se le coloca donde vea la cara y las manos del docente, y se acuerdan dos gestos claros para «empezamos» y «paramos». Cognitiva: se trabaja con dos pasos en vez de cinco, se le da una tarjeta con la secuencia dibujada y se repite cada paso más veces antes de encadenarlo.