Formamos un jardín
Descripción
En grupos pequeños, un jardinero lanza al aire un puñado de pañuelos de colores —las flores— y los demás corren a cogerlos antes de que lleguen al suelo para plantarlos en su jardín, que es un aro. Cuando el jardín está lleno, se vacía y se vuelve a empezar.
Objetivo
Seguir con la vista un objeto que cae despacio y llegar a tiempo de cogerlo con las manos.
Cómo se juega6
Colocación
Grupos de cuatro o cinco en corro amplio. En el centro, el jardinero con todos los pañuelos del grupo en las manos. Cada niño tiene su aro justo detrás de él, fuera del corro.
Arranque
El jardinero lanza todos los pañuelos hacia arriba a la vez, lo más alto que pueda, y grita «¡flores!». Todos los grupos empiezan a la señal del docente para que no se solapen.
Qué se puede hacer
Cada niño coge un pañuelo en el aire, con las dos manos, y lo lleva andando a su aro. Un pañuelo por viaje, y no se le quita a nadie: si dos van al mismo, el jardinero lanza otro.
Qué pasa cuando un pañuelo llega al suelo
Se recoge igual y se planta en el jardín. No se descarta ninguna flor, porque perder el pañuelo por tocar el suelo deja al grupo mirando en vez de jugando.
Cómo termina
Cuando todos los pañuelos están en los jardines, se devuelven al centro y cambia el jardinero. No se cuenta cuántas flores tiene cada uno ni se compara entre grupos.
Reinicio
El jardinero lanza los pañuelos de dos en dos en vez de todos a la vez, lo que obliga a estar atento más tiempo y reparte mejor las recogidas.
Variantes3
Se intenta que ningún pañuelo llegue al suelo. No se penaliza al que se le cae: es un reto del grupo entero, que se anuncia antes y se comenta después.
Un solo aro grande en el centro para todo el grupo y el jardinero lanza desde fuera. Desaparece el ir y venir a un aro propio y el juego se concentra en la recogida.
El jardinero suelta los pañuelos desde lo alto en vez de lanzarlos, uno por niño y cada uno delante del suyo. Cae despacio, recto y sin sorpresa: es la forma de empezar con los que aún no siguen el objeto con la vista.
Qué se trabaja
Seguridad2
Realizar lanzamientos suaves y nunca dirigidos a la cara.
Mantener libre la zona de lanzamiento y recogida.
Consejos para el profesor2
Enseña al jardinero a lanzar hacia arriba y no hacia fuera: si abre los brazos, las flores caen fuera del corro.
Cuando dos se paran ante el mismo pañuelo, agradéceselo en alto: así la norma se sostiene sin que la repitas.
Adaptaciones NEE4
Visual
Se usan pañuelos de color muy contrastado con el suelo y el jardinero avisa en voz alta un instante antes de soltar («¡va!»);
Auditiva
La señal de lanzamiento se da con el brazo en alto bien visible además de con la voz, y el jardinero de ese grupo mira al alumno antes de soltar.
Movilidad reducida
El aro se coloca al alcance de la mano del alumno y el jardinero lanza uno de los pañuelos hacia él, sin bajar la altura del lanzamiento;
Cognitiva o de atención
Se juega con un solo pañuelo por niño y con el jardín siempre en el mismo sitio, y el docente hace el recorrido entero una vez con él antes de empezar.
Errores frecuentes
- Poner de jardinero siempre al mismo: lanzar los pañuelos bien alto es la parte que todos quieren hacer.
- Usar pañuelos pequeños o poco ligeros: caen como piedras y no da tiempo a cogerlos en el aire.
- Dar muchos pañuelos a un corro pequeño: sobra tela por el suelo y dejan de mirar hacia arriba.