Lokotx
Descripción
Cada equipo tiene su calle con quince botellines con arena tumbados en línea y una caja en la salida, y los recoge como en la prueba vasca de las mazorcas: se coge uno, se vuelve, se mete en la caja y solo entonces se sale a por el siguiente. Se va por la derecha de la calle y se vuelve por la izquierda, cronometrando lo que se tarda.
Objetivo
Elevar la frecuencia cardíaca con carreras cortas repetidas y agacharse y levantarse con la espalda cuidada, conociendo de paso una prueba del deporte rural vasco.
Cómo se juega5
Se lleva un botellín cada vez
Quien coja dos los devuelve a su marca antes de seguir.
El botellín se deja dentro de la caja, no se lanza desde lejos; si cae fuera, se recoge y se vuelve a meter.
Se va por la mitad derecha de la calle y se vuelve por la izquierda, sin invadir la calle de al lado.
El botellín se recoge flexionando las rodillas, no doblando solo la espalda; el equipo se avisa entre sí.
Nadie espera turno
Los cinco del equipo trabajan a la vez desde la señal hasta el último botellín.
Variantes3
El equipo cronometra su primera vuelta y en la segunda intenta rebajarla; se compara cada equipo consigo mismo y no con los demás.
Los quince botellines se reparten desordenados por toda la calle en vez de en línea, lo que obliga a repartirse la zona antes de salir.
Se recoge por parejas dentro del equipo, con un botellín entre los dos y sin poder hablar durante el trayecto.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las calles llevan dos metros de separación y el sentido de ida y vuelta está fijado: veinticinco alumnos agachándose y arrancando a la vez necesitan carriles, no un espacio común.
Los botellines se colocan tumbados y nunca de pie sobre la línea de carrera: uno de pie que se pisa a la carrera es una torcedura de tobillo.
Deja tres metros libres detrás de la línea de las cajas: el que vuelve llega lanzado y frena después de soltar.
Consejos para el profesor2
Enseña el gesto de recogida antes de dar la salida y no después: rodilla flexionada, un pie por delante del otro y la espalda larga. En el viaje número diez, quien lo haya aprendido bien es el que sigue corriendo igual.
Cuenta de dónde sale: en las plazas de los pueblos vascos se recogen cincuenta mazorcas en una tirada y se cronometra como una prueba de atletismo. Enseña el paralelo con la carrera de mazorcas castellana, que se jugaba igual con maíz de verdad, y saldrán solas las versiones que conocen sus familias.
Adaptaciones NEE4
Visual
Los botellines de su calle llevan cascabeles dentro y se colocan siempre a la misma distancia; la línea de la caja se marca con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo, que se reconoce con el pie sin dejar de correr. Un compañero de equipo hace de referencia sonora dando palmadas junto a la caja durante toda la ronda.
Auditiva
La salida se da con el brazo levantado que baja de golpe y con la luz de una linterna en el suelo, no con silbato; el final de ronda se avisa levantando la caja vacía por encima de la cabeza, gesto que se ve desde cualquier calle.
Movilidad reducida
Su calle se acorta a seis metros y los botellines se colocan sobre conos altos o sobre una silla, a la altura de la mano, para no tener que bajar al suelo; se le da una pinza de alcance largo si le resulta más cómoda. Su equipo cuenta esa calle corta como una calle más y nadie se la reparte por él.
Cognitiva o de atención
Empieza con cinco botellines en vez de quince y con la caja a la vista desde cualquier punto de la calle. Se le da una consigna de tres pasos dicha siempre en el mismo orden —«coger, volver, meter»— y un compañero fijo que hace el primer viaje a su lado.
Errores frecuentes
- Montarlo como un relevo de cinco: uno corre y cuatro miran. La prueba vasca es individual y aquí los cinco recogen a la vez; si hay cola, sobran botellines o falta calle.
- Rellenar las botellas hasta arriba. Con medio litro de agua o de arena entera el gesto de recoger a la carrera pasa a ser una carga, y la espalda lo paga en el viaje quince.
- Comparar el tiempo entre equipos con calles distintas. Si una calle tiene un metro más, la comparación no mide nada; cada equipo compite contra su propia marca.