Descripción
Cinco caminos anchos pintados en el suelo, cada uno de un color y con una forma distinta: uno recto, uno de curvas suaves, uno en zigzag, uno ondulado y uno en caracol. Los niños se reparten por los caminos y los recorren andando sin salirse, vuelven por fuera a la salida y, cada poco, el docente manda cambiar de camino para que todos pasen por todas las formas.
Objetivo
Ajustar el propio recorrido a una trayectoria dibujada: seguir una curva, un zigzag o una espiral sin pisar fuera.
Cómo se juega6
Colocación
Cada grupo se pone en la salida de su camino, uno detrás de otro y con un paso de hueco. El docente enseña los cinco caminos andando por delante del grupo y nombra la forma de cada uno: el recto, el de curvas, el de picos, el de olas y el caracol.
Arranque
A la señal, el primero de cada camino empieza a andar por dentro del camino y, en cuanto se ha separado dos pasos, sale el siguiente. No se espera a que el de delante llegue al final.
Qué se puede hacer
Se anda por dentro del camino, sin pisar fuera y sin adelantar al de delante. Al llegar al final se vuelve andando por fuera, por el borde de la zona, hasta la salida del mismo camino, y se entra otra vez.
Qué pasa cuando alguien pisa fuera
No pasa nada y no se vuelve a empezar. Se entra otra vez en el camino por donde se salió y se sigue; el docente lo nombra en voz alta sin parar a nadie.
Cómo termina
Cuando todos han pasado dos o tres veces por su camino, el docente para y cada grupo se traslada andando al camino de su derecha. Se juega así hasta que cada grupo ha probado los cinco caminos.
Reinicio
Se recorren los mismos caminos hacia atrás, entrando por el final, que obliga a mirar la forma otra vez desde el otro lado.
Variantes3
Camino estrecho
Se pinta dentro de cada camino una segunda raya que lo deja de un palmo de ancho. Hay que recorrerlo igual, sin salirse, y eso obliga a acortar el paso en las curvas.
De dos en dos
El camino se recorre por parejas cogidas de la mano y las dos tienen que ir dentro. En el zigzag y en el caracol hay que ponerse de acuerdo sobre quién va por fuera de la curva.
El camino recto primero
Se abren solo el camino recto y el de curvas anchas, más anchos de lo normal, y no se abren los otros tres hasta que el grupo entra y sale sin pisar fuera.
Consejos para el profesor3
Pinta los caminos antes de que lleguen: con tiza gruesa son cinco minutos, y si lo haces delante de ellos se te suben encima antes de acabar.
El caracol es el que más les gusta y el que peor sale: hazlo grande, de dos metros, y con la salida hacia fuera de la zona de vuelta.
En tres años el zigzag lo cortan por el vértice; no lo corrijas el primer día, se arregla solo cuando ven la marca de tiza en la zapatilla.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
El camino recto y el de curvas anchas se pintan con anchura de silla y sin nada dentro, y son los dos que quedan siempre abiertos, de modo que el contenido —seguir un trazado— es el mismo para todos; un compañero recorre el camino andando al lado, no empujando.
Visual
Los bordes del camino se marcan con cinta de carrocero rugosa, tiza en relieve o huellas de goma, nunca con cuerda, y el docente va cantando la forma que viene ahora («ahora una curva a la izquierda»); el niño puede recorrerlo de la mano de un compañero.
Auditiva
La orden de salir y la de cambiar de camino se dan con un gesto visible del brazo además de con la voz, y el cambio de camino se hace siempre en el mismo sentido para que se vea venir.
Cognitiva
Se empieza con un solo camino y una sola consigna, «por dentro», y el docente lo recorre delante las primeras veces; el cambio de camino se hace solo cuando el anterior sale rodado.