Descripción
Por parejas: uno es el tronco y rueda tumbado por un carril de colchonetas de un extremo al otro, y el otro es el leñador y camina a su lado marcándole el camino y diciéndole cuándo rodar y cuándo parar. Nadie empuja ni mueve a nadie: el tronco rueda solo.
Objetivo
Rodar sobre uno mismo con el cuerpo estirado y en línea recta, guiándose por lo que dice el compañero.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El tronco recto: El carril se estrecha con dos filas de conos y el tronco tiene que llegar al final sin salirse, lo que obliga a rodar recto y con el cuerpo estirado en vez de doblado. Se sigue rodando despacio y el leñador sigue sin tocar. Otra organización — El bosque entero rueda: Sin parejas: todo el grupo se tumba a lo ancho de una fila de colchonetas y rueda a la vez y en el mismo sentido, con el docente de leñador diciendo cuándo se rueda y cuándo se para. Sirve para grupos grandes o cuando hay pocas colchonetas. Más fácil — Media vuelta: El tronco solo da media vuelta cada vez, de boca arriba a boca abajo, y para. El leñador cuenta las medias vueltas hasta llegar al final. No se acumula mareo y se aprende a llevar el cuerpo recto.
Consejos para el Profesor
Lo que hay que quitar de este juego es que un niño mueva a otro, y en cuanto lo dices así —los troncos ruedan solos, los leñadores solo hablan— se entiende y no vuelve a pasar. Enseña a rodar con los brazos estirados por encima de la cabeza: con los brazos doblados debajo del cuerpo se hacen daño en los codos. La parada boca arriba al llegar no es un descanso, es lo que evita que se levanten mareados. Y el papel de leñador es el que más les gusta, así que reparte tú los cambios y no dejes que lo negocien.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: hace de leñador tantas veces como quiera —es el papel que dirige el recorrido, no un consuelo— y, en su turno de tronco, rueda lo que pueda sobre la colchoneta, aunque sea media vuelta de costado, con el docente a su lado y sin que nadie le mueva. Visual: rueda por el carril pegado a la pared, que le da referencia con la mano, y los bordes del carril se marcan con cinta de carrocero rugosa pegada a la colchoneta, nunca con una cuerda; su leñador va hablando todo el rato y le avisa del final antes de llegar. Auditiva: el rueda y el para se acuerdan como dos gestos que el leñador hace donde el tronco los vea al girar, y se demuestran antes con una pareja delante de todos. Cognitiva: media vuelta cada vez y carril corto, con el docente de leñador las primeras veces y el final marcado con un cono bien visible.