Descripción
Las camas son colchonetas repartidas en tres sitios de la sala: a la izquierda las rojas, en el centro las azules y a la derecha las verdes. Cuando el docente dice un color, todos se van andando a esas camas y se tumban a dormir hasta que suena el despertador.
Objetivo
Ir a la izquierda, al centro o a la derecha de la sala sabiendo cuál es cada una, y llegar sin empujar a nadie.
Cómo se juega6
Colocación
El docente coloca las colchonetas en tres zonas —izquierda, centro y derecha— y las recorre con el grupo diciendo dónde está cada una. Después, todos de pie y repartidos por el centro de la sala.
Arranque
El docente cuenta que se está haciendo de noche y que ya tienen sueño, y dice un color: «¡a las camas rojas!». Todos van andando hacia esa zona.
Qué se puede hacer
Se llega a la colchoneta, se sienta uno primero y desde sentado se tumba boca arriba, y ahí se está quieto haciendo que se duerme. En una misma colchoneta caben varios: cabe todo el mundo, no hay que correr para coger sitio.
Qué pasa cuando suena el despertador
El docente hace el sonido del despertador, todos se sientan primero y se levantan después, y vuelven andando al centro de la sala esperando el color siguiente.
Cómo termina
La última ronda es la noche de verdad: se va a las camas del color que se quiera, se tumban y se quedan quietos y en silencio un minuto entero, con la luz bajada si se puede. Después se levantan sentándose primero.
Reinicio
El docente deja de decir el color y dice el sitio: «a la izquierda», «al centro», «a la derecha». Es el mismo juego con la palabra que de verdad se está trabajando.
Variantes3
Digo el sitio y no el color
El docente nombra izquierda, centro o derecha sin decir ningún color. Desaparece la pista visual y hay que resolverlo con la noción de espacio.
Camas por parejas
Se va a las camas de dos en dos, cogidos de la mano, y se tumban juntos en la misma colchoneta. Hay que ponerse de acuerdo y ajustar el paso al del compañero.
Solo dos camas
Se juega con dos zonas nada más, izquierda y derecha, bien separadas y con los colores muy distintos. Con tres opciones los de 4 años dudan; con dos, aciertan y siguen jugando.
Consejos para el profesor3
El juego se sostiene con el cuento, no con la orden: si dices «se está haciendo de noche» y bajas la voz, van andando; si dices «¡al rojo!» a grito pelado, salen corriendo y aterrizan sobre la colchoneta.
Pon colchonetas de sobra en cada zona, porque en cuanto parece que puede faltar sitio, aparece la carrera.
Y aprovecha que este juego acaba de forma natural con toda la clase tumbada: úsalo al final de la sesión aunque el libro lo ponga en la parte principal, y alarga la última noche.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
El alumno tiene una colchoneta de cada color a su alcance dentro de un recorrido corto y despejado, y el docente da la orden con margen antes de que empiece el desplazamiento; el contenido, que es elegir izquierda, centro o derecha y tumbarse, se conserva igual, y si no es posible tumbarse se hace en la postura de descanso que le convenga.
Visual
Las tres zonas se recorren con él al principio de la sesión y siempre son las mismas durante toda la unidad; el borde de cada zona se marca con cinta de carrocero o con una alfombrilla —nunca con una cuerda, que rueda bajo el pie—, y un compañero fijo le acompaña diciendo el color en voz alta.
Auditiva
El docente da la orden levantando un pañuelo del color que toca además de decirlo, y el despertador se marca encendiendo y apagando la luz o con un gesto grande; el resto del grupo es referencia visual suficiente.
Cognitiva
Se juega con la variante «Solo dos camas» y con los mismos dos colores durante varias sesiones, y el docente hace el recorrido con él las dos primeras rondas.