Mi casita limpia
Descripción
Dos casas dibujadas en el suelo, la mitad del grupo en cada una y un montón de bolas de papel repartidas. Cuando el docente dice «¡a limpiar la casita!», cada uno coge una bola y la lanza a la otra casa, sin parar de agacharse, coger y lanzar hasta que se da la orden de parar.
Objetivo
Agacharse, coger y lanzar sin parar, ajustando la fuerza para que la bola llegue hasta la otra casa.
Cómo se juega6
Colocación
Dos casas dibujadas en el suelo con un pasillo vacío entre ellas. La mitad del grupo en cada casa, de pie y repartidos, y las bolas de papel esparcidas por el suelo de las dos casas.
Arranque
El docente dice «¡a limpiar la casita!» y todos empiezan a la vez. No hay turnos ni orden: cada uno coge la bola que tenga más cerca.
Qué se puede hacer
Se coge una bola del suelo de la propia casa y se lanza a la otra casa, siempre por debajo del hombro y hacia el suelo, nunca a un compañero. Se lanza una bola cada vez y no se sale nunca de la propia casa: el pasillo del medio no se pisa.
Qué pasa cuando una bola cae en el pasillo
Se queda ahí y nadie va a por ella; el docente la devuelve a una casa cuando pueda. Nadie entra en el pasillo mientras se está lanzando, y esa es la única regla que hay que repetir.
Cómo termina
El docente dice «¡basta!» y todos se quedan quietos con las manos vacías. Se mira cómo han quedado las dos casas, se dice en voz alta que las dos están más limpias que al principio y se recoge todo entre todos. No se cuentan bolas ni se dice qué casa ha ganado.
Reinicio
Se lanza con la mano que menos se usa, la que no se usa para pintar. Todo lo demás sigue igual y el juego se pone difícil sin cambiar ninguna regla.
Variantes3
Se separan las dos casas un par de metros más. Hay que lanzar con mucha más fuerza y la bola pesa poco, así que obliga a mover el brazo entero en vez de tirarla con la muñeca. Se sigue lanzando por debajo del hombro y hacia el suelo, igual que en el juego base.
Una sola zona en el centro, el trastero, y todos alrededor: cada uno lanza sus bolas al centro y luego el docente las reparte otra vez. Desaparecen las dos casas enfrentadas y el juego se vuelve una sola tarea común.
Cada niño empieza con sus tres bolas en las manos, sin tener que buscarlas por el suelo, y las lanza una a una. Quita la parte de agacharse y buscar, que es donde se chocan los de 3 años.
Qué se trabaja
Seguridad2
Realizar lanzamientos suaves y nunca dirigidos a la cara.
Mantener libre la zona de lanzamiento y recogida.
Consejos para el profesor2
Corta con una orden clara y recoge tú antes de la tanda siguiente: este juego no tiene final propio y se estira solo.
Recuerda el «por debajo del hombro» mirando a los que más fuerza tienen: el lanzamiento alto sale siempre de ahí.
Adaptaciones NEE4
Visual
Las bolas se hacen de papel de color muy contrastado con el suelo, un compañero le avisa en voz alta cuando quedan pocas cerca de él, y el borde de su casa se marca con cinta de carrocero o con una alfombrilla —nunca con una cuerda tendida, que rueda bajo el pie—; El resto del juego es visual por completo.
Auditiva
Las órdenes de empezar y de parar se dan con un gesto grande y visible además de con la voz, y el docente se coloca donde el alumno le vea desde su casa;
Movilidad reducida
El alumno juega desde el borde de su casa, con una caja o un aro con bolas a la altura de sus manos para no tener que agacharse a buscarlas, y lanza exactamente igual que los demás;
Cognitiva o de atención
Se empieza con la variante «Con las manos llenas» y con una sola consigna, «lanza a la otra casa», sin añadir nada más hasta que esté afianzada.
Errores frecuentes
- Dejar pisar el pasillo del medio: se acercan a lanzar de cerca y las bolas acaban en la cara del de enfrente.
- Repartir pocas bolas: se quedan sin munición, esperan de brazos cruzados y el juego se para solo.
- Alargar la tanda: agacharse, coger y lanzar sin parar cansa, y a los dos minutos lanzan sentados.