Midiendo las distancias
Descripción
Por parejas y desde su aro, los dos dicen cuántos pasos de gigante creen que hay hasta el cono que nombra el maestro. Después van juntos andando y contando en voz alta un paso por número, y comparan lo que sale con lo que habían dicho. No se gana: se comprueba. Al final se mide lo mismo con pasos de hormiga y el número cambia.
Objetivo
Calcular a ojo una distancia corta y comprobarla andando, viendo que el número depende del paso que se use.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos medidas de golpe: antes de salir se dice cuántos pasos de gigante y cuántos de hormiga hay hasta el cono, y se comprueban las dos, una a la ida y otra a la vuelta. Hay que sostener dos números y dos pasos distintos. Otra organización — Todos hacia el maestro: se deshacen las parejas, cada uno se queda donde está y el maestro se coloca en el centro. Cada uno le dice a quien tenga al lado cuántos pasos hay desde su sitio y va a comprobarlo andando. Como cada uno está a distinta distancia, se ve de golpe que el número depende de dónde estés. Más fácil — Camino marcado: se pintan con tiza unas marcas separadas un paso en el camino hasta el cono. Se cuenta pisándolas y el número sale solo, así que la comprobación es fácil y lo único que hay que hacer es calcular antes.
Consejos para el Profesor
Empieza con distancias muy cortas, de tres o cuatro pasos: si el número es pequeño se puede ver, y ver el número es lo que hace que el cálculo mejore. El paso 6 es el juego de verdad: cuando miden lo mismo con pasos de hormiga y les sale un número mucho mayor, se les enciende la cara, así que resérvale tiempo. Cuenta tú con ellos las dos primeras veces, marcando cada apoyo, porque a los 5 años se cuenta más rápido de lo que se anda. Y no corrijas los números: el propio recorrido los corrige solo.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: mide con la unidad que le sirva —empujes de silla, apoyos de muleta o pasos cortos—, y su pareja mide con esa misma unidad; el contenido es idéntico, calcular y comprobar, y que el número no coincida con el de otras parejas es justamente lo que el juego enseña en el paso 6. Visual: el destino lo marca su pareja o el maestro llamándole con la voz o con la pandereta desde el cono, así la distancia se aprecia por el oído; el camino se deja despejado y, si hace falta referencia en el suelo, cinta de carrocero rugosa, nunca una cuerda, que rueda bajo el pie justo cuando va contando. Auditiva: el color no se dice, se enseña levantando un cono de ese color en alto, y el número se dice también con los dedos, tanto el que se calcula como el que sale al contar. Cognitiva: se mide siempre hasta el mismo cono y con distancias de tres o cuatro pasos, que se ven de un vistazo, y el maestro cuenta a su lado en voz alta; primero se cuenta andando y solo después se le pide calcular antes.