Descripción
Balonmano reducido para primer ciclo: cuatro contra cuatro en campos pequeños, con pelota de espuma, portería ancha y sin portero. Se avanza pasando, se lanza desde fuera de la zona y no se toca al contrario: la pelota se roba en el aire o no se roba.
Objetivo
Jugar un partido de verdad pasando y lanzando, y descubrir que se llega antes a la portería pasando que corriendo con la pelota.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos porterías por equipo: cada equipo defiende dos porterías, una en cada esquina de su fondo, y el que ataca tiene que decidir a cuál va antes de recibir. Se sigue sin portero, se sigue sin entrar en la zona y se sigue lanzando a media altura. Otra organización — Por mitades: el campo se parte por la mitad y cada equipo pone dos jugadores en cada mitad, que no cruzan la línea central. Obliga a pasar para avanzar y se acaba el racimo de ocho alumnos corriendo detrás de la pelota. Más fácil — Portería ancha y pelota grande: la portería pasa a ser toda la línea entre dos conos separados seis metros, se juega con una pelota de espuma grande, que se recibe con el cuerpo, y el gol solo vale si entra rodando o a media altura.
Consejos para el Profesor
Lo que más cambia el partido a esta edad no es ninguna regla táctica: es quitar el portero y usar espuma. Con eso desaparecen los balonazos a la cara y el miedo a colocarse delante. Monta dos o tres campos aunque sean pequeños; un solo partido de doce contra doce es un racimo alrededor de la pelota y tres alumnos jugando. Arbitra poco: silba la zona y el contacto, y deja pasar los pasos las primeras sesiones.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: juega en su equipo con una regla común: cuando recibe, el defensor se retira a dos brazos y tiene tres segundos para pasar o lanzar sin que nadie le corte. Su línea de lanzamiento se adelanta hasta el borde de la zona, así que lanza a portería como todos, y se juega la variante Por mitades para que el campo que tiene que cubrir sea la mitad. Visual: se juega con la variante Portería ancha y pelota grande; los conos de la portería y de la zona son altos y de color vivo y se recorren andando antes de empezar, y quien le va a pasar canta su nombre y le pasa siempre con un bote, que suena. La zona y las porterías se marcan con conos, nunca con una cuerda tendida por el suelo, porque el borde de la zona es justo donde se frena para lanzar. Auditiva: las señales de saque, gol y final son visuales, con el brazo en alto y el peto agitado, y no con silbato; los compañeros piden la pelota levantando la mano además de con la voz, y se acuerda ese gesto con todo el grupo antes de empezar. Cognitiva: se empieza con la variante Por mitades, que reduce a la mitad lo que hay que mirar, con dos reglas y no más —tres pasos y no se entra en la zona—; un compañero de referencia le dice a qué portería se ataca en cada parte, y las porterías se distinguen por el color de los conos.