Pásala
Descripción
Corros de cinco o seis con una pelota blanda que no puede caerse. Se pasa diciendo antes el nombre del que recibe, y cuando el grupo se suelta se mete una segunda pelota, así que hay que mirar a dos sitios. Se cuenta cuántos pases seguidos aguanta el corro, no quién falla.
Objetivo
Pasar a las manos del compañero y recibir con las manos preparadas, avisando antes de soltar la pelota.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos pelotas y sin repetir: Dos pelotas a la vez y no se puede pasar dos veces seguidas a la misma persona. Hay que mirar dónde está la otra pelota antes de soltar la tuya. Se sigue diciendo el nombre antes de cada pase. Otra organización — Corro andando: El corro se desplaza andando por el espacio, todos en el mismo sentido y sin dejar de pasar. Cambia el juego entero, porque hay que pasar a alguien que se mueve, y sube bastante la actividad. Más fácil — Con bote: Se pasa siempre dando un bote en el suelo, que llega más lento y da tiempo a colocar las manos. Es la versión con la que empiezan los que aún no atrapan al vuelo.
Consejos para el Profesor
El número del corro lo decide todo: con seis, cada alumno toca la pelota cada seis pases; con doce, la mitad se dedica a mirar. Si te faltan pelotas, es preferible hacer corros de cinco y que unos empiecen antes que montar dos corros enormes. La regla del nombre parece un adorno de clase de Lengua y no lo es: es lo que evita el pelotazo al que estaba distraído, y en dos sesiones la dicen solos.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: está en el corro como uno más y se le pasa a las manos, a la altura y a la velocidad que le sirvan; si le cuesta el agarre, usa una pelota más grande y blanda y recibe contra el pecho, y ese pase cuenta igual en la cuenta del grupo. Puede pasar rodando por el suelo si le va mejor, que es una de las formas que ya permite el juego. Visual: pelota sonora o con un cascabel dentro, se dice su nombre antes de cada pase —cosa que aquí ya es la regla para todos— y se añade un «va» justo al soltar; el corro se cierra un paso para que los pases sean cortos. Auditiva: el nombre se sustituye por mirarse a los ojos y señalar con la mano abierta antes de pasar, y la señal de meter la segunda pelota se da levantándola en alto. La regla de no pasar a quien no está mirando le protege exactamente igual que a los demás. Cognitiva: un solo balón, pases siempre al de al lado y en el mismo sentido, y con bote, hasta que el gesto salga solo.