Pausa, escucha, acuerda
Descripción
Cada equipo tiene un recorrido de seis aros en línea, separados un paso largo, y el reto es recorrerlo con todos los pies dentro de un aro en todo momento: nadie pisa fuera. Cuatro veces durante el recorrido, el profesor para el juego y lee un dilema escrito en una tarjeta. El equipo se escucha por turnos y tiene que salir con un acuerdo que se pueda comprobar.
Objetivo
Resolver dilemas dentro de un reto cooperativo mediante turnos de escucha y acuerdos verificables, en lugar de por imposición.
Cómo se juega7
Colocación
Cinco recorridos de seis aros en línea, separados un paso largo entre aro y aro. Equipos de cuatro o cinco.
El reto de fondo
El equipo tiene que recorrer los seis aros con todos los pies dentro de un aro en todo momento. Nadie pisa fuera. Con seis aros y cuatro personas se puede, pero hay que organizarse, y ese es el punto.
Los cuatro dilemas, que el maestro lanza parando el juego y que van escritos en tarjeta: - «Uno de vosotros dice que va demasiado rápido y no le da tiempo. ¿Qué hacéis?» - «Solo queda un aro libre y dos queréis usarlo. ¿Quién entra?» - «Alguien ha pisado fuera y nadie lo ha visto salvo una persona. ¿Qué hace esa persona?» - «Os quedan dos minutos y vais por la mitad. ¿Cambiáis de plan o seguís?»
Cómo se resuelve un dilema, y esta es la parte que se enseña
Se para el reto y se hacen turnos de escucha. Habla uno cada vez, sin interrupciones, y los demás no pueden responder hasta que haya terminado. Cuando han hablado todos, se decide.
La condición del acuerdo
Tiene que ser verificable, es decir, algo que se pueda ver si se cumple o no. «Vamos a ir más despacio» no vale. «Vamos a esperar a que Marta esté en un aro antes de que salga el siguiente» sí vale, porque se ve.
La vuelta al reto
Se sigue desde donde se estaba y se comprueba el acuerdo. Si no se cumple, se para otra vez y se busca otro. Es más útil un acuerdo malo que se comprueba que uno bueno que nadie mira.
El cierre
Se pregunta qué acuerdo funcionó y cuál no. Y una sola pregunta más, que es la buena: ¿alguien cambió de opinión al escuchar a otro? No hace falta que respondan muchos; con dos o tres que lo digan, se ha entendido para qué eran los turnos.
Variantes3
dos dilemas en lugar de cuatro, y el reto con ocho aros en lugar de seis, que se resuelve casi solo. Lo que se trabaja es la conversación, no el reto.
cinco aros para cuatro personas, y los dilemas se lanzan sin parar el reto: hay que resolverlos mientras se sigue avanzando.
dos equipos hacen el mismo recorrido y comparten los dilemas, teniendo que acordar entre los ocho. Acordar entre ocho es otra cosa y es un salto grande.
Qué se trabaja
Seguridad2
Realizar lanzamientos suaves y nunca dirigidos a la cara.
Mantener libre la zona de lanzamiento y recogida.
Consejos para el profesor4
La condición de que el acuerdo sea verificable es lo que convierte esta ficha en algo distinto de una charla sobre convivencia.
Los niños proponen siempre acuerdos que no se pueden comprobar —«vamos a portarnos mejor», «vamos a ir más despacio»— y pedirles que digan cómo se va a ver que se cumple les obliga a concretar.
Los turnos de escucha hay que sostenerlos de verdad, incluso cuando la conversación se alarga: son la mitad del contenido.
Y el reto de los aros tiene que ser resoluble pero no trivial: si es imposible, se frustran y los dilemas dejan de importar; si es demasiado fácil, no aparece ninguna tensión que resolver.
Adaptaciones NEE4
Visual
los aros se sustituyen por marcas de textura que se noten bajo los pies, un compañero canta el aro siguiente, y los turnos de escucha se hacen en corro cerrado con contacto de hombro para saber quién habla.
Auditiva
los turnos de escucha se ordenan visualmente —quien habla levanta la mano y la baja al terminar—, y los dilemas se entregan escritos en la tarjeta además de leerse.
Movilidad reducida
los aros se separan a la distancia recorrible y se añade uno más si hace falta, para que el reto siga siendo resoluble; el contenido de esta ficha son los dilemas y los acuerdos, y esos no dependen del desplazamiento. Conviene además que uno de los dilemas planteados sea el del ritmo, porque es donde el acuerdo del equipo tiene que incluir a todos.
Cognitiva o de atención
dos dilemas en lugar de cuatro; se le da la frase de arranque empezada («yo propongo que…») y se le asegura el turno diciendo en alto el orden antes de empezar a hablar.
Errores frecuentes
- Aceptar acuerdos que no se pueden comprobar. «Vamos a ir más despacio» no es un acuerdo: es una intención.
- No sostener los turnos de escucha. La conversación la ganan los dos que hablan más y los otros dos dejan de participar.
- Poner un reto imposible. Se frustran y los dilemas se convierten en un estorbo.
- Seguir avanzando mientras se habla. No se escucha nadie y el acuerdo sale de cualquier manera.
Observaciones
Montaje (8 minutos, para 25 alumnos): 1. Cinco recorridos de SEIS AROS en línea, separados un paso largo entre aro y aro, con 2 metros entre recorridos. 2. Un cono al principio y otro al final de cada recorrido. 3. El número de aros importa: seis aros para equipos de cuatro deja el reto resoluble pero no trivial. Con ocho es demasiado fácil y no aparece ninguna tensión que resolver; con cinco es imposible y se frustran, y entonces los dilemas dejan de importarles. 4. Se preparan las CUATRO TARJETAS de dilema para el maestro, escritas: el que va demasiado rápido / dos quieren el mismo aro / alguien pisó fuera y solo lo vio uno / quedan dos minutos y vais por la mitad. 5. No hace falta más material. 6. Conviene decidir de antemano en qué momento se lanza cada dilema, para no acumular dos seguidos ni dejar el reto sin interrumpir.