Todos pasan por cada función
Descripción
Un minipartido por calle con cuatro papeles marcados con petos: el rojo saca y empieza la jugada pero no puede finalizar; el azul tiene que tocar el balón antes de que se finalice; el amarillo es el único que puede anotar; y el verde no juega, comprueba que el espacio está libre y que la rotación se hace. La jugada siguiente no empieza hasta que los cuatro han rotado.
Objetivo
Garantizar que todos pasan por todas las funciones de una jugada, incluida la de finalizar, en lugar de que finalice siempre el mismo.
Cómo se juega7
Colocación
Cinco calles de doce por seis metros, un grupo por calle. Con 25, cinco grupos de cinco: cuatro con peto de función y uno de apoyo activo, que también rota.
Los cuatro papeles, cada uno con su peto y su tarea
- Rojo, el que inicia: saca y empieza la jugada. No puede finalizar. - Azul, el que apoya: tiene que tocar el balón obligatoriamente antes de que se finalice. - Amarillo, el que finaliza: es el único que puede anotar en esa jugada. - Verde, el que vigila: no juega la jugada; comprueba que el espacio está libre, que nadie va a chocar y que la rotación se hace. Es un papel real.
La regla que da nombre a la ficha
La jugada siguiente no empieza hasta que los cuatro petos han rotado, y la rotación tiene que ser visible: se pasan los petos parados y a la vista de todos.
Por qué es tan útil
En cualquier minipartido escolar, siempre saca el mismo, siempre finaliza el mismo y siempre hay dos que no tocan el balón. Esto lo hace imposible por diseño, sin que el maestro tenga que decir nada.
El papel amarillo, que es el que importa
Finalizar es lo que todos quieren y lo que casi nunca reparten. Con la rotación obligatoria, todos finalizan una vez de cada cuatro jugadas, incluidos los que nunca lo harían.
El papel verde
Hay que dárselo con importancia, porque parece el castigo y no lo es. El que vigila es quien evita el único choque posible y quien comprueba que la rotación se hace. Conviene que el maestro se apoye en él en alto: «verde, ¿está libre?».
El cierre
Se cuentan las jugadas completadas con los cuatro papeles cumplidos. Y se pregunta qué papel ha resultado más difícil, que casi siempre es el azul: apoyar sin finalizar es lo que menos se practica.
Variantes3
tres papeles en lugar de cuatro, quitando el azul: inicia, finaliza y vigila. La rotación se mantiene, que es lo importante.
se añade la condición de que el amarillo no puede recibir el balón directamente del rojo, lo que obliga a que el azul sea de verdad un intermediario y no un tocador de balón de paso.
dos grupos juegan entre sí, cada uno con sus cuatro petos, y los verdes de los dos equipos vigilan juntos. Es más parecido a un partido y mantiene el reparto.
Qué se trabaja
Seguridad2
Usar apoyos estables y ajustados a cada alumno.
Evitar forzar articulaciones o mantener posturas dolorosas.
Consejos para el profesor4
Esta ficha es un mecanismo de reparto disfrazado de juego, y funciona muy bien precisamente porque el reparto no depende del maestro.
En cualquier minipartido escolar, la finalización se la queda el mismo niño toda la sesión; aquí le toca a cada uno una de cada cuatro jugadas, y nadie puede protestar porque es la regla.
El papel verde hay que presentarlo con seriedad y apoyarse en él en alto, porque si se presenta como el que no juega, se convierte en un castigo y nadie lo quiere.
Y la pregunta final sobre qué papel costó más suele destapar que apoyar sin poder finalizar es lo que menos saben hacer, que es una conversación muy útil.
Adaptaciones NEE4
Visual
los cuatro petos se distinguen además por una textura cosida o pegada, el balón lleva cascabel, y los compañeros cantan su nombre antes de recibir; el papel verde de vigilancia se adapta a comprobar la rotación en voz alta.
Auditiva
la rotación se hace parados y a la vista, que ya es la regla, y el inicio de la jugada se marca con un gesto del rojo además de con la voz.
Movilidad reducida
los cuatro papeles se ejercen desde cualquier posición y la rotación obligatoria es precisamente lo que garantiza que le toque finalizar —el peto amarillo— una de cada cuatro jugadas, que es lo que casi nunca ocurre en un minipartido normal. El campo se acorta a 8 metros.
Cognitiva o de atención
tres papeles en lugar de cuatro, quitando el azul; los petos se pasan siempre en el mismo orden y en el mismo sentido, y se dice en alto el papel de cada uno al empezar la jugada.
Errores frecuentes
- Dejar que la rotación no sea visible. Se saltan turnos, finaliza siempre el mismo y el mecanismo entero se cae.
- Presentar el peto verde como el que no juega. Se convierte en un castigo y nadie lo quiere.
- Empezar la jugada antes de que hayan rotado. Es la única regla del juego y sin ella no queda nada.
- Quitar el papel azul por parecer artificial. Apoyar sin finalizar es justo lo que menos practican.
Observaciones
Montaje (10 minutos, para 25 alumnos): 1. Cinco calles de 12 x 6 metros, separadas 3 metros entre sí. 2. Por grupo: una pelota de espuma y CUATRO PETOS DE COLORES BIEN DISTINTOS — rojo (inicia), azul (apoya), amarillo (finaliza) y verde (vigila). Los cuatro colores tienen que distinguirse de un vistazo desde fuera: es como el maestro comprueba que están rotando sin tener que preguntar. 3. Se dejan 2 metros libres al final de cada calle. 4. El peto verde se coloca FUERA de la zona de acción: conviene marcar con un cono dónde se sitúa, para que quede claro que no es el que se queda parado sino el que tiene otro puesto. 5. Antes de empezar se explican los cuatro papeles con los petos en la mano, uno por uno, y se dice en alto que el verde comprueba el espacio y la rotación. Presentarlo con seriedad es lo que evita que se viva como un castigo.