Atrapa la pompa
Descripción
El maestro hace pompas de jabón y el grupo, repartido a su alrededor, intenta recogerlas sobre la palma de la mano abierta sin que revienten. No vale darles un manotazo: hay que llegar debajo y esperarlas. Es un juego de seguimiento visual y de control del gesto, y funciona igual de bien a los 3 que a los 5 años.
Objetivo
Seguir con la vista un objeto que cae despacio y ajustar la mano para recibirlo con suavidad.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — La mano que diga: hay que recogerla con la mano que nombra el maestro, y solo con esa. Obliga a decidir antes de moverse en vez de sacar las dos manos por delante. Otra organización — El corro de pompas: el grupo se pone en un corro grande y el maestro sopla desde el centro hacia arriba; las pompas van hacia ellos y nadie corre hacia dentro. Es la versión buena cuando el grupo se amontona. Más fácil — Solo tocarla: basta con tocar la pompa con un dedo, sin intentar posarla. Se consigue a la primera y engancha a los de 3 años, que con la palma tardan mucho en acertar.
Consejos para el Profesor
Sopla poco a poco y bajo: si sueltas veinte pompas altas de golpe se amontonan todos debajo y acabas separándolos. La regla que más cuesta es no dar manotazos, y se enseña mejor haciéndolo mal tú a propósito y diciendo «uy, la he roto» que prohibiéndolo. Ten a mano un trapo: el suelo donde caen las pompas queda resbaladizo antes de lo que parece.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el maestro sopla a la altura de sus manos y dentro de su alcance, tantas veces como haga falta, y si va en silla se recoge la pompa sobre la palma o sobre un folio apoyado en las rodillas; el contenido —seguirla con la vista y recibirla con suavidad— es exactamente el mismo. Visual: se sopla a un palmo de sus manos, se avisa en voz alta de dónde viene («por tu derecha, bajando») y la pompa se nota al reventar por el frescor y el olor a jabón, así que el juego le llega igual; el suelo a su alrededor se deja libre y, si hay que acotar la zona, se marca con una alfombrilla o cinta rugosa, nunca con una cuerda. Auditiva: la señal de empezar y de parar es visual —el maestro levanta el brazo con el pompero— y la demostración del gesto se hace despacio y de frente antes de arrancar. Cognitiva: pocas pompas y de una en una, siempre desde el mismo sitio, y el maestro pone su mano al lado de la del niño para que copie la postura.