Ilustración de una clase de Educación Física con niños de 6-7 años: botar la pelota justo en el pulso de la música, sin adelantarse ni retrasarse.

Boto al ritmo

6-7 años
12 minutos
Intensidad: Baja
6-28 participantes

Descripción

Cada alumno con una pelota, botando a la vez que el pulso de la música: un bote por golpe, ni antes ni después. Cuando el pulso cambia, cambia el bote, y el objetivo es que todos los botes de la clase suenen juntos.

Objetivo

Ajustar el bote a un pulso que viene de fuera, que es el paso previo a botar sin mirarse la mano.

Instrucciones

1. Colocación: cada uno con su pelota, repartidos y con dos brazos de separación, todos de cara al docente. Antes de poner música, un minuto de bote libre para que cada uno encuentre su pelota. 2. Arranque: empieza la música, muy lenta al principio. Se bota una vez por cada pulso, con la mano dominante y a la altura de la cintura. 3. Qué se puede hacer: se bota en el sitio, empujando la pelota con la mano abierta y sin golpearla. Si se escapa, se va andando a por ella, se mira antes de cruzar y se vuelve al sitio. No se toca la pelota de otro. 4. Qué pasa cuando se pierde el pulso: no pasa nada. Se para, se escuchan dos o tres golpes sin botar y se vuelve a entrar. Volver a entrar es justo lo que se está aprendiendo. 5. Cómo termina: última canción con la clase entera botando a la vez y en silencio, escuchando si los botes suenan juntos; ese sonido único es la señal de que el pulso está cogido. 6. Reinicio: se pide el mismo pulso con la mano no dominante y después alternando, un bote con una mano y el siguiente con la otra.

Variantes

Más difícil — Bote andando: Se bota siguiendo el pulso mientras se anda por el espacio, todos en el mismo sentido y sin correr en ningún caso. Hay que mirar hacia delante en vez de a la pelota, que es el salto de verdad. Otra organización — Por parejas, a turnos: Una pelota por pareja, frente a frente: uno bota en el primer pulso, el otro en el segundo, y así alternando; la pelota se entrega en mano al cambiar. Aparece la espera activa y hay que contar. Más fácil — Con pandereta y a dos manos: El docente marca un pulso lento y constante con la pandereta, ajustándolo al grupo, y se permite botar con las dos manos. Se quita la prisa de la música grabada y el bote sale.

Consejos para el Profesor

El error de cálculo típico es la velocidad: el pulso al que un niño de seis años puede botar es mucho más lento que el de cualquier canción moderna. Empieza con la pandereta a un pulso que te parezca ridículamente lento y sube desde ahí. Reparte pelotas iguales: si unas botan y otras no, media clase cree que lo está haciendo mal. Y no corrijas la colocación de la mano hasta que la pelota les obedezca: primero el pulso, después la forma.

Adaptaciones NEE

Movilidad reducida: bota sentado, desde la silla o apoyado, con la pelota que mejor le responda y a la altura que le vaya bien; el pulso y la tarea son los mismos que los del resto, y se le deja despejado el espacio a los lados para que la pelota que se le escapa no la pise nadie. Visual: pelota con cascabel o de un color muy contrastado con el suelo, sitio fijo a un brazo de una pared que le sirva de referencia constante, y el pulso llevado con la pandereta, que se localiza mucho mejor que la música grabada. No se pone ninguna marca en el suelo bajo sus pies. Auditiva: el pulso se hace ver: el docente lo marca con el brazo y con el pie desde un sitio a la vista de todos, y el alumno puede colocarse cerca del altavoz para notar la vibración a través del suelo. Cognitiva: se empieza sin música, con el docente contando «uno, dos» en voz alta y muy despacio, con las dos manos y una pelota grande; la música entra cuando la pelota ya le obedece.

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