Boto al ritmo
Descripción
Cada alumno con una pelota, botando a la vez que el pulso de la música: un bote por golpe, ni antes ni después. Cuando el pulso cambia, cambia el bote, y el objetivo es que todos los botes de la clase suenen juntos.
Objetivo
Ajustar el bote a un pulso que viene de fuera, que es el paso previo a botar sin mirarse la mano.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Bote andando: Se bota siguiendo el pulso mientras se anda por el espacio, todos en el mismo sentido y sin correr en ningún caso. Hay que mirar hacia delante en vez de a la pelota, que es el salto de verdad. Otra organización — Por parejas, a turnos: Una pelota por pareja, frente a frente: uno bota en el primer pulso, el otro en el segundo, y así alternando; la pelota se entrega en mano al cambiar. Aparece la espera activa y hay que contar. Más fácil — Con pandereta y a dos manos: El docente marca un pulso lento y constante con la pandereta, ajustándolo al grupo, y se permite botar con las dos manos. Se quita la prisa de la música grabada y el bote sale.
Consejos para el Profesor
El error de cálculo típico es la velocidad: el pulso al que un niño de seis años puede botar es mucho más lento que el de cualquier canción moderna. Empieza con la pandereta a un pulso que te parezca ridículamente lento y sube desde ahí. Reparte pelotas iguales: si unas botan y otras no, media clase cree que lo está haciendo mal. Y no corrijas la colocación de la mano hasta que la pelota les obedezca: primero el pulso, después la forma.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: bota sentado, desde la silla o apoyado, con la pelota que mejor le responda y a la altura que le vaya bien; el pulso y la tarea son los mismos que los del resto, y se le deja despejado el espacio a los lados para que la pelota que se le escapa no la pise nadie. Visual: pelota con cascabel o de un color muy contrastado con el suelo, sitio fijo a un brazo de una pared que le sirva de referencia constante, y el pulso llevado con la pandereta, que se localiza mucho mejor que la música grabada. No se pone ninguna marca en el suelo bajo sus pies. Auditiva: el pulso se hace ver: el docente lo marca con el brazo y con el pie desde un sitio a la vista de todos, y el alumno puede colocarse cerca del altavoz para notar la vibración a través del suelo. Cognitiva: se empieza sin música, con el docente contando «uno, dos» en voz alta y muy despacio, con las dos manos y una pelota grande; la música entra cuando la pelota ya le obedece.