Descripción
Todos en una línea. A un lado hay pelotas y al otro aros, repartidos por el suelo en dos zonas anchas. Cuando el docente enseña el color rojo todos van a por una pelota, y cuando enseña el azul, a por un aro. Se vuelve a la línea con el objeto en la mano y se empieza otra vez.
Objetivo
Salir hacia el lado correcto en cuanto aparece la señal, y llegar a una zona compartida sin empujar ni quitar nada a nadie.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Tres zonas: se añade un tercer color con su zona propia, delante de la línea, con saquitos de arena, que no ruedan bajo el pie. Tres opciones ya obligan a decidir, no solo a reaccionar, y a los cuatro años todavía no sale. Otra organización — Cada uno con el suyo: en vez de dos montones comunes, cada niño tiene su pelota y su aro colocados en su calle, y al color va a por el suyo. Desaparece el amontonamiento y todos vuelven con objeto siempre. Más fácil — Con el color a la vista: el docente además de decir el color camina hacia el lado correcto la primera vez y deja la cartulina levantada hasta que llega el último. Es la versión de la primera sesión.
Consejos para el Profesor
El montaje es la mitad del juego: reparte el material por el suelo en una zona ancha, nunca en un montón, y pon al menos un objeto por niño. Con el material apilado el juego se convierte en un forcejeo en treinta segundos. Espera siempre a que todos hayan vuelto a la línea antes de enseñar el color siguiente; si das la señal con medio grupo aún fuera se cruzan corriendo, que es el único riesgo real que tiene. Y usa colores que ellos ya distingan seguro: rojo y azul funcionan, verde y azul no.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: la línea de salida se coloca en arco en vez de recta y él sale desde el punto más cercano a las dos zonas, de forma que llega con el grupo y hace exactamente lo mismo; el objeto de su zona se sitúa en el borde, al alcance desde su altura. Visual: además del color, cada lado tiene un sonido propio y constante —la pandereta en un lado, la voz del docente en el otro—, el recorrido está libre de material suelto y su objeto está siempre en el mismo punto del borde. Auditiva: el color se enseña con la cartulina levantada bien alta, que es la señal principal, y la voz solo la acompaña; el docente se coloca de frente al grupo antes de dar la señal. Cognitiva: dos colores y solo dos durante toda la sesión, siempre los mismos y en los mismos lados, y el docente sale con él las primeras rondas.