Carreras de motos
Descripción
Carreras cortas de velocidad con una excusa: se corre montado en una moto imaginaria, con el gesto de arrancar en la salida y tumbándose hacia dentro en las curvas lentas. Se sale por grupos de cuatro o cinco, cada uno por su calle, y detrás de la meta hay diez metros libres para ir frenando.
Objetivo
Salir rápido a una señal y correr quince metros a tope, y frenar en una zona larga en vez de pararse de golpe en la línea.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con curva: la calle hace una curva amplia a mitad de recorrido, marcada con conos, y hay que tomarla sin pisar fuera. La entrada de la curva se marca con un cono de otro color y ahí se baja la velocidad, como una moto de verdad: la curva no se toma a tope. Otra organización — Por grupos de ritmo parecido: el docente arma las mangas juntando a los que corren parecido, y cada manga sale con su propia señal. Se compite de verdad en todas las calles y deja de ganar siempre el mismo. Más fácil — Solo salidas: se trabaja únicamente el arranque: se sale a la señal, se corre cinco metros y se va parando andando. Sin meta y sin ganador, para quien todavía no controla ni el arranque ni la frenada.
Consejos para el Profesor
Lo que hay que montar bien no es la salida, es lo que hay detrás de la meta: diez metros libres. Casi todo lo que pasa en una carrera de velocidad a esta edad pasa después de la meta, frenando en seco o chocando contra la pared o contra la fila que espera. Ponte tú en la meta y manda volver siempre por fuera de las calles. El esfuerzo de cada carrera es máximo, pero entre manga y manga se espera: la intensidad real de la sesión es media-alta, no alta, y si quieres subirla lo que hay que acortar es la espera, no alargar la carrera. La excusa de la moto sirve para el gesto de arranque y para las curvas lentas; en cuanto corren de verdad, las manos se sueltan solas y no hay que insistir.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: corre, anda o rueda su calle en la distancia que le vaya bien —la meta de su calle se coloca donde le toque— y sale con la misma señal que todos; con la variante de grupos de ritmo parecido compite de verdad y no de adorno. Visual: corre por la calle de un extremo, marcada con dos filas de multiconos altos que se pueden tocar o con cinta de carrocero ancha pegada al suelo, nunca con cuerdas, que ruedan bajo la zapatilla justo donde se corre a tope; lleva un compañero guía a su lado que va diciendo «recto, recto» y desde la meta se le avisa en voz alta de que empieza la zona de frenada. Auditiva: la señal de salida la da el brazo del docente, colocado por delante y a un lado para que se vea desde la línea, y se dobla con un compañero que sale a la vez; el inicio de la zona de frenada se marca con un cono de color que se ve de lejos. Cognitiva: se empieza por la variante de solo salidas, se recorre la calle andando antes de correrla y se le pide una sola cosa por manga: salir cuando oiga «ya», y nada más.