Descripción
Juego de percepción táctil por parejas. Uno recorre el antebrazo del compañero con las yemas de los dedos y el otro, sin mirar, tiene que decir cuándo llegan al codo. Baja el pulso del grupo a base de atención al tacto.
Objetivo
Afinar la percepción táctil y localizar en el propio cuerpo un punto concreto sin ayuda de la vista.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Otra parte del cuerpo: En vez del codo, hay que avisar cuando los dedos lleguen a la muñeca, al hombro o al tobillo, y el compañero elige por dónde empieza. Ya no vale contar el tiempo: hay que sentir el sitio. Otra organización — La cadena: Todo el grupo sentado en fila india. Cada uno recorre el antebrazo del que tiene delante mientras recibe del de detrás. Se hace y se siente a la vez, y el grupo entero se queda en silencio. Más fácil — Solo el recorrido: Sin adivinar nada. Uno recorre despacio el brazo del otro y este solo tiene que decir «arriba» o «abajo» según hacia dónde van los dedos. Sirve para entrar en el juego y para quien no soporta la incertidumbre.
Consejos para el Profesor
El contacto se pacta antes y se puede retirar en cualquier momento: quien no quiera que le toquen juega con el brazo por encima de la manga, o hace siempre de emisor. Es la mejor vuelta a la calma que hay para un grupo que viene muy revuelto, porque el silencio sale solo: si hablan, no sienten.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se elige la zona del cuerpo con sensibilidad y acceso cómodo — antebrazo, dorso de la mano, hombro— y la pareja se coloca del lado que le convenga. Visual: es de los pocos juegos que no cambia nada, porque se juega con los ojos cerrados; conviene avisar en voz alta antes de empezar a tocar. Auditiva: el aviso se puede dar levantando la mano libre en vez de con la voz, y se pacta antes con un gesto. Cognitiva: se empieza por la variante fácil, solo arriba y abajo, y no se pasa a adivinar el codo hasta que eso salga solo.