De dos en dos
Descripción
Por parejas y de pie, uno dice en voz alta una acción sencilla con su cuerpo —levanta un brazo, toca el suelo con una mano, salta como un muelle— y el compañero la hace. Al poco, cambian los papeles. Todas las parejas juegan a la vez, así que nadie espera turno.
Objetivo
Nombrar una parte del cuerpo y una acción, y reconocerlas en el propio cuerpo cuando otro las pide.
Cómo se juega6
Colocación
Por parejas, de pie y frente a frente, repartidas por la sala con sitio de sobra alrededor. En cada pareja, uno es el que manda y el otro el que hace; lo decide el docente señalando, no los niños.
Arranque
El docente demuestra con un niño una sola vez: dice «levanta un brazo», y el otro levanta un brazo. Después, a la señal, empiezan todas las parejas a la vez.
Qué se puede hacer
El que manda dice una acción con su propio cuerpo y el compañero la hace: levantar un brazo, tocarse la nariz, ponerse de puntillas, agacharse, saltar con los dos pies, girar sobre uno mismo. La orden es siempre sobre el cuerpo de quien la hace: nunca se toca al compañero ni se le empuja para colocarlo.
Qué pasa cuando el que manda se queda sin ideas
El docente da una parte del cuerpo en voz alta para toda la sala —«¡las manos!», «¡los pies!»— y todas las parejas siguen a partir de ahí. No se para el juego.
Cómo termina
Cada minuto y medio aproximadamente el docente dice «¡cambio!» y se invierten los papeles dentro de la pareja. Después de dos o tres cambios se rompen las parejas y se hacen otras nuevas. Todos han mandado y todos han hecho.
Reinicio
Se juega de pie pero moviéndose por la sala: la pareja anda junta y la acción se hace sin dejar de caminar.
Variantes3
Dos cosas seguidas
El que manda dice dos acciones encadenadas («tócate la cabeza y salta») y el compañero las hace en ese orden. Obliga a retener la primera mientras se escucha la segunda.
El corro de cuatro
Grupos de cuatro en corro pequeño. Manda uno y hacen los otros tres; a la señal, el que manda pasa a ser el de su derecha. Se oye más lenguaje y se copia de los compañeros al que le cuesta.
Lo digo y lo hago
El que manda dice la acción y la hace a la vez, y el compañero la copia mirándole. Deja de depender de entender la palabra y quita el atasco de las primeras rondas.
Consejos para el profesor4
Lo que sostiene el juego no es la lista de acciones, es que el que manda entienda que manda.
Los primeros dos minutos hay parejas donde los dos hacen y nadie dice: acércate, pon la mano en el hombro del que manda y dile a él, no a la pareja, «te toca decir».
En cuanto lo pillan, el juego se aguanta solo y se oye la sala llena de vocabulario del cuerpo.
Cambia los papeles antes de que el que hace se canse, no después.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Las acciones se piden por segmentos que el alumno controla —manos, cabeza, hombros, tronco— y el docente da al grupo entero esa lista, de forma que todo el mundo juega al mismo repertorio; mandar es la mitad del juego y ahí participa sin ninguna adaptación.
Visual
La pareja se coloca a un paso de distancia y el que manda dice la acción y, si hace falta, la nombra dos veces; el compañero puede acompañar con la voz («ahora los dos pies») porque el juego es oral por naturaleza.
Auditiva
Se juega con la variante «Lo digo y lo hago», donde la acción se ve además de oírse, y el docente se asegura de que el niño tiene de frente la cara de quien manda.
Cognitiva
Se empieza con tres acciones fijas repetidas —brazo, nariz, salto— hasta que se afianzan, y el docente juega un rato en esa pareja para dar el modelo.