Descripción
El espacio tiene dos zonas marcadas, una con un sol y otra con una luna, y el grupo empieza en el centro. El maestro nombra una cosa que hacemos —desayunar, ponerse el pijama, ir al cole, apagar la luz— y todos corren a la zona que le corresponde. Nadie queda fuera al equivocarse: se mira a los compañeros y se cambia de zona.
Objetivo
Colocar las cosas que hacemos en el día o en la noche y salir corriendo hacia la zona correcta en cuanto se decide.
Cómo se juega6
Colocación
Las dos zonas marcadas con conos y con su dibujo, el sol en una y la luna en otra, y todo el grupo de pie en la franja del centro, repartido y sin amontonarse.
Arranque
El maestro va a la zona del sol y dice «aquí es de día, aquí desayunamos»; después a la de la luna, «aquí es de noche, aquí dormimos». Vuelve al centro con ellos y empieza.
Qué se puede hacer
Al oír la actividad, correr hacia la zona que uno crea y quedarse dentro. Se puede mirar a los compañeros para decidir, y se puede cambiar de zona mientras el maestro no lo haya dicho.
Qué pasa cuando todos han llegado
El maestro nombra la zona correcta, la señala con el brazo y hace el gesto de la actividad allí mismo. Los que estén en la otra zona cruzan andando y hacen el gesto con el resto. Después todos vuelven al centro andando.
Cómo termina
La última actividad es siempre «nos vamos a dormir»: todos a la zona de la luna, se tumban y el maestro cuenta hasta diez despacio.
Reinicio
Se cambian los dibujos de sitio, para que la zona no se aprenda de memoria, y se juega con actividades nuevas.
Variantes3
Con gesto
Además de llegar a la zona, hay que hacer allí el gesto de la actividad —lavarse los dientes, ponerse el pijama— antes de que el maestro lo diga.
Los tres momentos
Se añade una tercera zona en el centro, el mediodía, con las cosas que hacemos a esa hora: comer, el patio, la siesta. Solo con 5 años y cuando las dos zonas ya salen solas.
El maestro va delante
El maestro dice la actividad y sale corriendo hacia la zona correcta con ellos, sin esperar. Se resuelve corriendo detrás de alguien, que es como empiezan los de 4 años.
Consejos para el profesor3
Elige actividades que solo valgan para una zona: en cuanto pones «ver la tele» o «leer un cuento» tienes media clase en cada lado y una discusión que no lleva a ningún sitio.
Corre tú también, pero no siempre a la zona correcta a la primera: cuando te ven dudar dejan de mirar quién va primero y empiezan a pensarlo.
Y no señales nunca a los que se han equivocado, porque a los 4 años basta una vez para que dejen de arriesgar.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Las zonas se acercan y se le coloca en el centro, a la misma distancia de las dos, con el camino liso y libre; si va en silla, un compañero rueda a su lado sin empujarla salvo que él lo pida, y llega igual que los demás porque el juego no premia la velocidad, sino acertar la zona.
Visual
Cada zona se identifica además con un sonido propio y fijo —la pandereta en la del sol, la voz del maestro en la de la luna—, se le llama por su nombre desde la zona correcta y el borde de cada zona se marca con una alfombrilla o cinta rugosa, nunca con una cuerda, que rueda bajo el pie justo donde hay que frenar.
Auditiva
Cada actividad se dice y se hace a la vez con un gesto claro y grande, que es lo que el juego pide de todas formas, y la señal de salir es el brazo del maestro bajando.
Cognitiva
Se juega con cuatro actividades muy claras y siempre las mismas —desayunar y jugar en el patio para el día, ponerse el pijama y dormir para la noche—, repetidas hasta que las reconozca, y el maestro corre a su lado.