El aparcamiento
Descripción
Calentamiento conduciendo un móvil por el espacio. Media clase lleva un aro rodando con la mano —la bicicleta— y la otra media una pelota rodando por el suelo —el coche—. Se circula sin chocar y, a la señal, hay que aparcar en una plaza libre. Después se cambian los móviles.
Objetivo
Desplazarse llevando un objeto que rueda, controlando la dirección y la velocidad para no chocar con nadie.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Marcha atrás y con la otra mano: Se conduce con la mano no dominante y, en tramos marcados, andando hacia atrás. Regla propia de la variante: hacia atrás se va andando y mirando por encima del hombro, todos en el mismo sentido y solo en la zona ancha. Otra organización — Taller por parejas: Por parejas. Uno conduce y el otro va a su lado indicándole con el brazo qué plaza está libre y avisándole si viene alguien. A los dos minutos se cambian. Aparece el aviso al compañero, que es lo que hace que dejen de mirarse los pies. Más fácil — Solo conducir: Se quitan las plazas y la señal de aparcar. Se conduce libremente por un espacio grande, sin prisa y sin más encargo que no chocar y que el móvil no se escape.
Consejos para el Profesor
El aro rodando de canto cuesta al principio y se les escapa: dales un par de minutos de exploración libre antes de meter la señal de aparcar, porque si arrancas con reglas se atascan. El cambio de móvil a mitad del juego es lo que le da valor, así que no lo saltes por falta de tiempo: conducir un aro y conducir una pelota son dos problemas distintos y lo notan enseguida. Y con más de veinticinco alumnos, marca un sentido único de circulación desde el principio: se acaban los cruces y el juego se sostiene solo.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: conduce la pelota desde la silla o desde su posición, empujándola con la mano o con un stick llevado siempre por debajo de la cintura, y tiene su plaza de aparcamiento a la misma distancia que las demás; si se cansa, se le acorta el recorrido, no el encargo. Visual: se juega con una pelota que suene o con un cascabel dentro del aro, las plazas se marcan con conos que se pueden tocar, se recorre el espacio andando antes de empezar y va con un compañero de referencia a su lado que le avisa de quién se acerca. Auditiva: la señal de aparcar se da con el brazo en alto desde un punto fijo y con la luz de la sala, y se acuerda antes un gesto para el aviso entre compañeros. Cognitiva: se empieza con la versión de solo conducir, sin señal ni plazas, y cuando la conducción esté rodada se añade una única plaza, siempre la suya y siempre en el mismo sitio.