El cazador y los tres conejitos
Descripción
Juego de atención y lateralidad en corros pequeños de pie. Uno hace de guarda del bosque y señala con la mano abierta a un conejo: el señalado levanta sus dos orejas y sus dos vecinos levantan solo la oreja del lado por el que lo tienen. Entre señal y señal, todo el corro da tres saltos.
Objetivo
Responder deprisa a una señal que puede tocarte a ti o a tu vecino, y distinguir cuál de tus dos lados está más cerca del compañero señalado.
Cómo se juega6
Colocación
El grupo se reparte en corros de siete u ocho de pie. Antes de nada, cada uno estira los dos brazos en cruz y el corro se abre hasta que nadie toque a nadie. Un niño de cada corro se pone en el centro y hace de guarda del bosque.
Arranque
El guarda mira a su corro, señala a un conejo con la mano abierta y dice «¡ese!».
Qué se puede hacer
El conejo señalado se lleva las dos manos a sus dos orejas y las mueve. Sus dos vecinos se llevan una sola mano a la oreja del lado por el que tienen al señalado. El resto del corro se queda quieto: no hacer nada también es jugar.
Qué pasa cuando el guarda dice «¡a saltar!»
Todos los conejos del corro dan tres saltos a pies juntos en el sitio y vuelven a quedarse quietos, listos para la siguiente señal.
Cómo termina
Cada dos minutos cambia el guarda de cada corro y, a los ocho minutos, el maestro para. Todos han sido conejo muchas veces y guarda al menos una; nadie se ha quedado fuera en ningún momento.
Reinicio
Se juega andando. Los conejos pasean despacio por su zona, el guarda dice «¡quietos!», todos se paran donde estén y entonces señala; hacen de vecinos los dos conejos que hayan quedado más cerca del señalado.
Variantes3
Izquierda y derecha de verdad
Se vuelve a la regla del libro. El vecino que está a la izquierda del señalado levanta su propia oreja izquierda, y el de la derecha, la suya derecha. Ya no vale mirar hacia dónde está el compañero: hay que saber cuál es cada lado del propio cuerpo.
Conejos andando
El corro se deshace y los conejos pasean despacio por su zona. El guarda dice «¡quietos!» y señala a uno; hacen de vecinos los dos que hayan quedado más cerca. Hay que estar atento sin la referencia fija del compañero de al lado.
Solo las dos orejas
Se quita la parte de los vecinos. El señalado levanta sus dos orejas y ya está. Cuando el corro responde rápido y sin mirar al de al lado, se añaden los vecinos.
Consejos para el profesor4
Lo que sostiene el juego es el cuento: el guarda no dispara, enciende una linterna y el conejo al que le da la luz saca las orejas.
Con esa historia entran a la primera y desaparecen las manos en forma de pistola.
Haz tú de guarda en el primer corro y ve rotando entre los demás; los guardas de cinco años señalan siempre a su mejor amigo, así que la primera vuelta pídeles que vayan uno por uno alrededor del corro y solo después salteado.
Y no alargues: a los ocho minutos ya han respondido cincuenta veces.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
El juego es de brazos y de atención, así que se hace igual sentado en su silla dentro del corro, con los mismos gestos y el mismo turno de guarda; el momento de saltar se cambia por tres palmadas por encima de la cabeza para todo el corro, no solo para él, de forma que la consigna sea común.
Visual
Se coloca en un corro pequeño con un compañero fijo a su lado que le dice en voz alta el nombre del señalado, y el guarda, además de señalar, dice ese nombre en alto siempre; el contenido —reaccionar y elegir un lado— se mantiene entero, y no se marca nada en el suelo.
Auditiva
El guarda no dice «¡ese!» sino que señala con la mano abierta bien alta, que es una señal que se ve desde cualquier punto del corro, y para saltar levanta los dos brazos; se acuerdan las dos señales antes de empezar.
Cognitiva
Corro de cinco, pulsera de color en la mano de un lado y, durante las primeras rondas, el maestro se pone detrás y le da un toque en el hombro del lado que le toca levantar.