Descripción
Antes de empezar se pregunta con el grupo sentado quién quiere ser fantasma y se apuntan esos nombres. Suena la música y todos bailan y andan libremente por el espacio; cuando se para, se tumban en el suelo con los ojos cerrados. El profesor tapa a uno con la tela, todos se levantan y hay que adivinar quién falta.
Objetivo
Reconocer a un compañero por su silueta y su tamaño cuando no se le ve la cara.
Cómo se juega6
Colocación
Todo el grupo disperso y de pie por el espacio, sin material por el suelo. El maestro en un lateral con la música y la tela doblada a su lado. Antes de empezar, con el grupo sentado, se pregunta quién quiere ser fantasma y se apuntan esos nombres.
Arranque
Suena la música y se baila y se anda libremente por todo el espacio. Se avisa de que, cuando la música pare, hay que buscar un hueco, tumbarse boca arriba y cerrar los ojos.
Qué se puede hacer
Con música se baila como se quiera pero sin tocar a nadie. Con la música parada nadie abre los ojos ni habla. Solo se tapa a quien dijo que sí, se le avisa con un toque en el hombro, y la tela cubre de los hombros para abajo: la cara queda siempre fuera.
Qué pasa cuando se pregunta «¿quién es el fantasma?»
Todos se levantan, miran el bulto desde donde estén y dicen un nombre por turnos, levantando la mano. Se acierte o no, el fantasma se destapa, saluda y se vuelve a empezar. Por acertar no se gana nada.
Cómo se complica
Se tapan dos fantasmas a la vez y en sitios alejados, o se deja fuera una sola pista, por ejemplo un pie, y el grupo dispone de tres nombres.
Reinicio
Si el grupo se dispara o alguien destapa al fantasma antes de tiempo, se corta la música y todos se sientan donde están. La ronda se repite con la misma persona solo si ella quiere; si no quiere, se tapa al siguiente de la lista de voluntarios y no se comenta.
Variantes3
Más difícil — dos fantasmas a la vez, tapados en sitios alejados, y el grupo tiene que dar los dos nombres con tres intentos en total.
Otra organización — por equipos de seis, cada uno en su rincón y con su tela: el fantasma lo tapa un niño del propio equipo mientras los demás están tumbados.
el grupo se sienta en corro y cierra los ojos, y el fantasma se tapa sentado en su sitio, de modo que el hueco vacío ayuda a acertar.
Seguridad2
Adaptar la actividad ante lesión, dolor o contraindicación y detenerla si aparecen síntomas.
Retirar obstáculos y utilizar un guía cuando se limite la visión.
Consejos para el profesor2
Elige al fantasma tocándole el hombro y en silencio: en cuanto le llamas por su nombre, se acabó.
Que la tela cubra hasta los pies: los zapatos delatan al fantasma antes que ninguna otra cosa.
Adaptaciones NEE3
Visual
El juego pasa a resolverse por el tacto y por el oído, tocando con la palma el hombro y el brazo del bulto o pidiendo al fantasma que dé dos palmadas. El contacto se pacta antes, uno por uno, con los voluntarios a fantasma: en esas rondas se les puede reconocer por el hombro y el brazo, y quien no quiera que le toquen hace de fantasma en las rondas que se resuelven de oído, sin dar explicaciones.
Movilidad reducida
No hace falta tumbarse, basta con cerrar los ojos donde se esté, sentado o en la silla, y quien quiera ser fantasma puede serlo desde su posición, con la tela apoyada sobre los hombros y nunca atada ni sujeta a la silla.
Cognitiva o de atención
Se enseña la tela antes de empezar y se explica lo que va a pasar, se pregunta uno por uno quién quiere ser fantasma, y quien no quiera hace de ayudante del maestro repartiendo los turnos de responder.
Errores frecuentes
- Tapar siempre a alumnos con rasgos muy visibles: se adivina al instante y el juego pierde la gracia.
- Dejar que abran los ojos mientras eliges: ven a quién tapas y se acabó.
- Alargar el rato tumbados con los ojos cerrados: se ponen a hablar y el fantasma se delata por la voz.