El gran twister
Descripción
Un tablero gigante de círculos de colores dibujado en el suelo. El docente canta una consigna —mano derecha en azul, pie izquierdo en rojo— y los cuatro jugadores de cada tablero la cumplen a la vez sin soltar lo que ya tienen puesto. Se aguanta lo que se pueda, y cuando se cae alguien se deshace y se empieza otra ronda.
Objetivo
Distinguir la derecha de la izquierda con prisa y sostener el peso repartido entre cuatro apoyos que no se eligen.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos consignas seguidas: El docente canta dos órdenes de golpe y hay que colocarlas en el orden dicho. Ya no basta con reaccionar: hay que retener. Siguen valiendo las cuatro personas por tablero y la regla de que nadie carga su peso sobre el cuerpo de otro. Otra organización — Un tablero para cada uno: Cada alumno con su tablero pequeño de seis círculos y todos cumpliendo la misma consigna a la vez. Nadie se enreda con nadie, se multiplican las repeticiones y resuelve los grupos grandes y el primer día. Más fácil — Solo colores: Se canta solo la parte del cuerpo y el color —«una mano en verde», «un pie en rojo»— sin derecha ni izquierda, y se deja deshacer un apoyo para poder llegar. El trabajo de equilibrio se mantiene entero y desaparece el atasco de la lateralidad.
Consejos para el Profesor
Cuatro por tablero es el máximo: con cinco ya no caben las manos y empiezan a apoyarse unos en otros, que es cuando alguien se dobla una muñeca. Dibujarlo con tiza en el patio cuesta cinco minutos y aguanta toda la semana; con aros sueltos sobre pista pulida te pasas la clase recolocándolos. Lo que atasca es la lateralidad: en primer ciclo hay niños que aún no tienen la derecha automática, así que canta la primera tanda solo con colores y mete la derecha y la izquierda cuando el juego ya ruede. Y di desde el principio que caerse no es perder, porque si no se agarran unos a otros con tal de no tocar el suelo. El montaje en clase es cero: los tableros se dibujan con antelacion y aguantan la semana.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se juega la versión de un tablero para cada uno con toda la clase, que iguala la tarea sin señalar a nadie, y el suyo se coloca donde le sirva —en el suelo si llega o sobre una colchoneta a su altura—; las consignas se cantan con las partes del cuerpo que controla, y cumple las mismas y al mismo tiempo que el resto. Visual: los círculos se distinguen además del color por la textura —uno liso, otro de cinta rugosa, otro de goma—, se le deja recorrer el tablero con las manos antes de empezar y la consigna se canta añadiendo la posición («azul, el de tu derecha, cerca»). Auditiva: la consigna se enseña con dos tarjetas levantadas a la vez desde el mismo sitio, una de la parte del cuerpo y otra del color, y el dado gigante de colores hace visible lo que toca. Cognitiva: se juega a solo colores, con una consigna cada vez, y el docente la enseña sobre su propio tablero antes de cantarla.