El mapa que no viaja
Descripción
El plano del patio con las veinte balizas está pegado en un poste por grupo y no se despega: aquí el mapa no viaja. Cada ronda, el maestro canta cinco números, los cinco del grupo se reparten uno cada uno, memorizan dónde está su baliza y salen a la vez. Cada uno lee el símbolo, vuelve al poste y lo dibuja en la tarjeta.
Objetivo
Retener un tramo de recorrido en la cabeza y correrlo sin consultar el plano, que es la técnica que permite mirar por dónde se pisa en vez de mirar el papel.
Cómo se juega5
El plano no se despega, no se fotografía y no se lleva
Se consulta de pie junto al poste y se sale sin él.
En cada ronda los cinco del grupo van a balizas distintas y salen a la vez; nadie acompaña a nadie.
Si se te olvida dónde estaba la baliza, vuelves al poste a mirar otra vez; no se pregunta a un compañero por el camino.
El símbolo se dibuja en la tarjeta al volver al poste, nunca sobre la marcha.
La ronda no se cierra hasta que han vuelto los cinco; el grupo espera a su último corredor antes de pedir números nuevos.
Variantes3
Cada corredor memoriza dos balizas encadenadas y las hace seguidas antes de volver al poste.
El plano solo muestra los puntos, sin número; el maestro canta la posición («la más cercana a la fuente») y hay que deducir cuál es.
Antes de salir, cada corredor describe en voz alta a su grupo el camino que piensa hacer; al volver dice si lo cumplió.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los límites del patio se recorren con la clase antes de empezar y se nombra lo que queda fuera; ninguna baliza está en la calle, en el aparcamiento ni fuera de la vista desde el centro de la pista, y nadie sale del recinto.
Veinticinco personas salen a correr a la vez desde cinco postes hacia las balizas del patio, que son veinte: los cinco postes se separan al menos quince metros entre sí, las salidas de cada grupo se abren en abanico y las esquinas ciegas se marcan con un cono y se pasan andando. Esta separación es una norma de seguridad, no de organización.
El maestro se sitúa en el centro de la pista, a la vista de los cinco postes, y fija antes de empezar qué hacer si alguien no encuentra su baliza (volver al poste), si alguien se pierde (ir al centro) y a qué hora se cierra la última ronda.
Consejos para el profesor2
Esta es la ficha con la que se le quita a un grupo el vicio de correr leyendo. Dilo explícitamente al presentarla: hoy no hay papel que llevar, así que se puede mirar dónde se pisa.
Numera las balizas del plano en un orden que no siga ningún criterio geográfico. Si la uno, la dos y la tres están seguidas, los corredores dejan de memorizar posiciones y empiezan a deducirlas.
Adaptaciones NEE4
Visual
Se prepara un plano en relieve de cola blanca seca pegado a su poste, con las balizas del grupo marcadas por texturas distintas, y las cinco balizas que le tocan llevan campanilla continua; su recorrido se hace caminando junto a un compañero de referencia que anuncia superficie y desniveles, y el símbolo se identifica al tacto con una pieza de fieltro recortada.
Auditiva
Los números de cada ronda se cantan y además se escriben con rotulador grueso en una pizarra pequeña colgada de cada poste; el cierre de ronda se marca con una bandera levantada desde el centro y no con silbato.
Movilidad reducida
Su grupo trabaja con un plano reducido de ocho balizas situadas todas sobre pavimento liso y a menos de 60 m del poste, con el mismo número de rondas; el poste se coloca a altura de lectura desde la silla y los lápices van en un vaso pegado al poste, sin cordel y sin sujetarse a la silla ni al alumno.
Cognitiva o de atención
Una baliza por ronda en vez de cinco y siempre la misma posición en la tarjeta, con el plano marcado con un círculo de color alrededor de la baliza que le toca; puede volver al poste tantas veces como necesite sin que cuente como fallo, y un compañero del grupo confirma con él el número antes de salir.
Errores frecuentes
- Permitir la foto del plano con el móvil: en cuanto uno la hace, el mapa vuelve a viajar y el ejercicio deja de existir.
- Colocar los cinco postes juntos «para verlos mejor»: los veinticinco salen y vuelven al mismo punto y se produce un embudo de choques en cada cierre de ronda.
- Cantar los cinco números de la ronda siguiente antes de que hayan vuelto los cinco corredores: se solapan las rondas y se pierde el control de quién está fuera.



