El pino con ayudante
Descripción
Progresión de equilibrio invertido en tríos: la rana, el pino de cabeza en trípode y el pino de manos contra la pared. Uno ejecuta, uno ayuda sujetando por los muslos y uno observa; se sube de escalón solo cuando el anterior se sostiene con calma.
Objetivo
Sostener el cuerpo invertido sobre pocos apoyos y saber salir de la posición por donde se entró, sin dejarse caer.
Cómo se juega6
Colocación
Tríos, una colchoneta por trío, separados entre sí más de lo que mide un alumno tumbado. Uno ejecuta, uno ayuda de rodillas a su lado y uno observa de frente con las tres claves en la mano: manos separadas, mirada al suelo entre las manos, subida despacio.
Arranque
Primer escalón, la rana. En cuclillas, manos en el suelo a la anchura de los hombros y con los dedos hacia delante, codos apoyados contra la cara interna de las rodillas como una repisa, y se despegan los pies un segundo llevando el peso a las manos.
Qué se puede hacer
Quien sostiene la rana tres segundos pasa al trípode. Manos y cabeza forman un triángulo con la frente por delante de las manos, nunca la cabeza en línea con ellas; se sube primero una rodilla al codo, después la otra, y solo cuando eso es cómodo se estiran las piernas. Se puede parar en cualquier escalón y quedarse ahí toda la sesión.
Qué pasa cuando se pierde el equilibrio
Se baja por donde se subió, apoyando una rodilla y luego la otra, sin dejarse caer hacia delante ni de espaldas. El ayudante sujeta por los muslos, nunca por los tobillos, y su trabajo es frenar, no levantar.
Cómo termina
Cada trío enseña al docente el escalón en el que ha llegado y lo repite dos veces con calma. No se compara entre tríos: el escalón es de cada uno.
Reinicio
Se añade el pino de manos con las manos a un palmo de la pared y los pies subiendo despacio por ella, y solo para quien ya sostiene el trípode diez segundos con las piernas estiradas.
Variantes3
Trípode estirado
Desde el trípode agrupado se estiran las dos piernas juntas hacia arriba y se sostiene cinco segundos, controlando la bajada rodilla a rodilla. El salto de dificultad está en la bajada, no en la subida.
Tres estaciones
Se montan tres colchonetas, una por escalón —rana, trípode y pared—, y los tríos rotan cada cuatro minutos quedándose en la que les toque. El docente se coloca fijo en la estación de la pared, que es la que necesita ojo.
Pies en el banco
Manos en el suelo y pies apoyados en un banco sueco bajo, con la cadera por encima de los hombros y sin nada de peso sobre el cuello. Se trabaja la misma sensación de estar invertido con la mitad del riesgo.
Consejos para el profesor4
Con 25 alumnos salen ocho tríos y sobra uno, que se coloca de cuarto observador: como el papel rota en cada intento, cada alumno hace entre diez y catorce intentos en 15 minutos.
Si solo tienes cinco colchonetas, monta las tres estaciones de la variante y rota, pero no juntes dos tríos en una colchoneta.
El error que más se repite es el ayudante sujetando por los tobillos: desde ahí no frena nada y desequilibra.
Y el trípode se enseña con la frente por delante de las manos: si la cabeza queda alineada con ellas, el cuello aguanta todo el peso.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Trabaja la descarga del peso sobre los brazos desde la posición que le sea estable —sentado con las manos en dos bancos y elevando la cadera, o con los pies apoyados en el banco— y hace de ayudante y de observador en cada rotación, que es donde se aprende a leer la posición.
Visual
Recorre la colocación de manos y cabeza tocándola en el compañero antes de hacerla, se le marca el triángulo de apoyo con cinta de carrocero pegada a la colchoneta —nunca con una cuerda, que rueda bajo la mano—, y el ayudante mantiene contacto constante en el muslo durante toda la subida.
Auditiva
La cuenta de los segundos se hace con los dedos delante de la cara de quien está invertido, y la señal de bajar es un apretón firme en el muslo, acordado antes.
Cognitiva
Se queda en la rana y en el trípode agrupado el tiempo que haga falta, con las tres claves dibujadas y repetidas en el mismo orden cada intento; no se pasa a la pared hasta que las diga él solo.