El precipicio
Descripción
Cuatro o cinco bancos suecos montados en paralelo hacen de puentes sobre el río, con colchonetas a los dos lados y un par de pañuelos encima que hay que pasar por encima sin pisarlos. Se cruza de uno en uno por cada banco, se baja andando por el extremo y se vuelve al principio por la orilla, pisando los aros del suelo: nadie se queda parado esperando.
Objetivo
Andar por una superficie estrecha y elevada manteniendo el equilibrio y pasando por encima de un obstáculo sin pararse.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con la carga: se cruza llevando un pañuelo apoyado en la palma de la mano abierta, sin cerrarla y sin que se caiga. Obliga a mirar al frente en vez de a los pies. Otra organización — El río en el suelo: se retiran los bancos y el puente son dos rayas de tiza paralelas en el suelo, separadas un palmo, con los mismos pañuelos que pasar por encima. Se hacen cuatro o cinco caminos y cruzan todos a la vez, sin esperar y sin altura ninguna: es la versión para el primer día y para grupos grandes. Más fácil — De la mano: se cruza el banco dando las dos manos al maestro, que anda por el suelo al lado del banco a su altura. Se sube el que quiera y las veces que quiera.
Consejos para el Profesor
Monta todos los bancos que tengas aunque sean cinco, porque el reparto es lo que decide si el juego funciona: con un solo banco tienes a veinticuatro niños en fila y el juego se muere. El camino de aros de vuelta parece un adorno y es lo que sostiene la actividad: mientras esperan turno están andando, no de pie. Y quítale el nombre de precipicio cuando lo cuentes: llámalo el puente del río, porque a los 5 años la palabra les hace mirar hacia abajo, que es justo lo contrario de lo que necesitan.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se juega la versión del suelo, con dos rayas de tiza paralelas y los mismos pañuelos que rodear, de modo que el contenido —recorrer un camino estrecho sin salirse y salvando un obstáculo— es el mismo que el del banco y no una tarea aparte; si el alumno anda con apoyo, cruza el banco con el maestro dándole las dos manos desde el suelo y con colchoneta a los dos lados. Visual: los dos extremos del banco llevan una tira de cinta rugosa que se nota con el pie —los bordes, nunca nada suelto en el centro y en ningún caso una cuerda encima del banco, que rueda bajo la zapatilla—, el maestro le habla desde el final del banco para que sepa hacia dónde va, y antes de subir se le cuentan los obstáculos que hay y dónde están. Auditiva: el recorrido entero se demuestra antes, la señal de subir es visual —el maestro levanta la mano desde el extremo libre— y las correcciones se hacen a su lado y de frente, nunca a voces desde lejos. Cognitiva: primero el banco sin pañuelos, tantas veces como quiera, y solo se añade un pañuelo cuando lo cruce dos veces seguidas sin salirse; el maestro camina a su altura por el suelo todo el recorrido.