El resfriado
Descripción
Pilla-pilla de contagio. Dos o tres alumnos empiezan resfriados y contagian al tocar; el contagiado se para, estornuda en el codo y pasa a perseguir también. La ronda acaba cuando no queda nadie sano.
Objetivo
Entrar en calor corriendo y esquivando desde el primer minuto, con un grupo de perseguidores que crece y obliga a mirar a todos lados.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Cadena de dos: Los resfriados van de la mano por parejas y solo contagian si tocan los dos a la vez, con las manos libres. Coordinarse mientras se persigue es mucho más difícil que perseguir por libre. Otra organización — Con casas: Se reparten cuatro aros por la zona que son casas donde no se contagia, pero solo cabe uno y solo se puede estar dentro mientras se cuenta hasta tres en voz alta. Aparece la decisión de cuándo entrar y cuándo salir. Más fácil — Los resfriados andan: Quien está resfriado solo puede andar deprisa, porque está malo; los sanos corren. La ronda dura más, todo el mundo respira y bajan mucho los choques.
Consejos para el Profesor
Sale mejor con dos o tres resfriados de salida que con uno: el grupo entero se pone en movimiento en los primeros diez segundos, que es lo que se busca en un calentamiento. Corta cada ronda cuando queden tres o cuatro sanos y hazlos los resfriados de la siguiente; así nadie es el último delante de toda la clase. El estornudo en el codo se lo toman muy en serio y de paso queda enseñado: hazlo tú una vez y ya lo repiten solos.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se juega con la regla de «los resfriados andan» para toda la clase, que iguala el juego sin señalar a nadie; cuando le toca perseguir contagia diciendo en voz alta el nombre de quien pase a menos de dos metros de él, y cuando huye nadie puede quedarse apostado a su lado esperando. No se contagia con picas ni con ningún objeto: con la mano abierta o con el nombre. Visual: juega de la mano de un compañero-guía que le canta lo que viene, la zona se delimita con conos altos que se ven y se tocan, y los resfriados van diciendo «¡achís!» cada pocos segundos para que se sepa por dónde andan. Auditiva: la señal de empezar y de parar se da con el brazo en alto desde un punto fijo fuera de la zona, los resfriados se distinguen por el color del peto y se acuerda que el contagio se avisa con el toque, no de palabra. Cognitiva: se empieza con un solo resfriado y con la regla de andar, y antes de cada ronda se repasa en voz alta quién persigue y quién huye.