El sonido del animal
Descripción
Reconocer a un compañero por su voz sin dejar de moverse. El corro se desplaza sin parar de la forma que diga el docente; en el centro, uno con los ojos tapados con las manos. El docente toca en el hombro a alguien del corro, que hace el sonido de un animal, y el del centro dice quién ha sido; después los dos cruzan el corro moviéndose como ese animal y se cambian el sitio.
Objetivo
Escuchar y reconocer la voz de los compañeros mientras el cuerpo está en marcha, y entrar en calor imitando desplazamientos de animales.
Cómo se juega6
Colocación
Corro grande, de pie, con un brazo de separación entre unos y otros. Uno se coloca en el centro, de pie y con las manos tapándose los ojos: no se venda a nadie ni se le hace girar.
Arranque
El corro empieza a moverse entero en un sentido, de la forma que diga el docente: andando deprisa, elevando rodillas, a saltos, de lado. El corro no para en todo el juego.
Qué se puede hacer
El docente toca en el hombro a uno del corro. Ese hace desde su sitio el sonido del animal que quiera, sin acercarse a nadie, y sigue moviéndose con el corro para no delatarse.
Qué pasa cuando el del centro cree saber quién es
Se destapa y dice el nombre. Si acierta, los dos cruzan el corro por el medio como ese animal y se intercambian el puesto. Si falla, se tapa y suena otro.
Cómo termina
Cuando ya han pasado por el centro ocho o diez, se cierra con un sonido de todo el grupo a la vez y una vuelta entera al corro trotando.
Reinicio
Se juega otra vez con el corro girando al revés y con dos alumnos en el centro, que se reparten los sonidos.
Variantes3
dos alumnos en el medio con los ojos tapados y dos sonidos seguidos; hay que decir quién ha hecho cada uno y en qué orden. Aparece la memoria del orden además del reconocimiento.
varios corros pequeños funcionando a la vez, cada uno con su alumno en el centro y un capitán que hace de docente tocando el hombro. Se multiplican los turnos y los que menos hablan se sueltan antes.
el que hace el sonido dice además «soy un…» y el animal, con su voz normal. Se reconoce por la voz de siempre y no por un ruido raro, que es mucho más fácil, y de paso todos oyen qué animal hay que imitar al cruzar.
Qué se trabaja
Seguridad3
Facilitar hidratación y pausas, y evitar las horas de mayor calor.
Cruzar el corro por el medio con los ojos ya destapados y mirando por dónde se va.
Delimitar el espacio y dejar distancia para frenar.
Consejos para el profesor2
Toca el hombro por detrás y sin detenerte: si te paras junto a alguien, el corro entero sabe quién va a sonar.
Pide sonidos cortos y de un golpe; con un rebuzno largo lo localiza por la dirección y no reconoce ninguna voz.
Adaptaciones NEE4
Visual
Antes de empezar se pasa lista en voz alta para que sitúe a cada uno por su voz; en el corro va con la mano en el hombro del de delante, y el cruce por el medio lo hace agarrado del brazo del compañero.
Auditiva
En su turno en el centro no se tapa los ojos: mira al corro y quien ha sido tocado hace desde su sitio el gesto del animal en vez del sonido, y él lo identifica por el gesto.
Movilidad reducida
En el corro se desplaza con su silla o su apoyo habitual y el grupo entero ajusta el paso al suyo; el cruce por el medio lo hace imitando al animal con brazos y tronco.
Cognitiva o de atención
Se juega en corro pequeño, con la variante en la que se dice el nombre del animal, y con una lista corta de cuatro animales acordada y ensayada antes de empezar.
Errores frecuentes
- Parar el corro mientras se adivina: todos miran al que ha sonado y lo delatan con la cara antes de contestar.
- Tocar el hombro siempre a los que más se oyen: en tres rondas el del centro acierta por costumbre, no escuchando.
- No vigilar las manos del que adivina: mira por el hueco entre los dedos y se acabó el juego.