Descripción
Cada alumno es una peonza dentro de su círculo: gira sobre sí mismo las vueltas que le pide su compañero y, a la voz de «¡para!», tiene que detenerse de pie y dentro del círculo mirando a un punto fijo. El compañero cuenta las vueltas, da la señal y está a un paso para sujetarle si se desvía.
Objetivo
Controlar la parada después de girar: recolocar el cuerpo y saber dónde se está cuando todo ha dado vueltas.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Paro donde me digas: antes de empezar, el compañero dice a qué cono hay que quedarse mirando al parar, y hay que llegar ahí. Se sigue girando el mismo número de vueltas y se sigue parando dentro del círculo: lo que cambia es que hay que saber dónde se está mientras se gira. Otra organización — Corro de peonzas: los círculos se pintan formando un corro grande, cada trompo mirando hacia dentro y su pareja justo detrás, a un paso. El docente dirige desde el centro y todas las parejas giran a la vez, así que ve todas las paradas de un vistazo y nadie espera turno. Cada uno sigue teniendo a su compañero al lado. Más fácil — Media vuelta: se gira solo media vuelta o una entera y se para. Se puede apoyar una mano en la mano del compañero, que la tiene extendida a la altura de la cadera, para frenar sin salirse.
Consejos para el Profesor
Lo que se entrena aquí no es girar, que eso ya lo hacen solos en el patio hasta caerse, sino parar. Dales un punto al que mirar al frenar y verás el cambio en dos intentos. Vigila el número de vueltas más que ninguna otra cosa: en cuanto se convierte en un concurso de quién da más, giran hasta marearse y alguien acaba en el suelo. Y coloca los círculos lejos de la pared, porque el que se desvía se desvía siempre hacia el mismo sitio: hacia donde no mira.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: gira lo que su cuerpo permita dentro de su círculo —media vuelta, el tronco, la cabeza y los brazos, o la silla— con el mismo número de repeticiones y el mismo trabajo de parar, colocarse y quedarse quieto mirando a un punto, que es el contenido de la sesión; no se mide en grados. El compañero sigue a un paso, como con todo el mundo. Visual: el borde del círculo se marca además con una tira de cinta adhesiva pegada al suelo, que no se levanta ni rueda bajo el pie y por eso no rompe la regla de no tener material suelto en el círculo, y se recorre andando antes de empezar; la señal de parar es la voz del compañero, igual que para todos, y el punto de referencia al parar es esa misma voz, que se coloca siempre en el mismo sitio. Auditiva: las señales de empezar y de parar las da el compañero con un gesto grande, colocado justo enfrente y a la vista; los dos gestos se acuerdan antes y el docente los usa también con el grupo entero. Cognitiva: se empieza con media vuelta y con la mano del compañero como apoyo, contando en voz alta entre los dos, y no se sube de vueltas hasta que pare de pie tres veces seguidas.