Equilibristas
Descripción
En grupos de seis, uno propone un equilibrio con la raqueta —de canto sobre la palma, sobre un dedo, sobre el empeine— y lo mantiene mientras explica el truco; el resto lo copia. El turno rota y, a partir de la segunda vuelta, los equilibrios pueden necesitar dos personas: sujeciones compartidas y contrapesos, siempre con los pies en el suelo.
Objetivo
Sostener un objeto largo e inestable en posiciones cada vez más difíciles y saber explicar a los demás cómo se consigue.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con volante encima: cada equilibrio se hace con un volante apoyado en el cordaje, con el corcho hacia arriba, y no vale si el volante se cae. Obliga a controlar también la inclinación de la raqueta, no solo el apoyo. Otra organización — Parejas rotativas: se deshacen los grupos de seis y se trabaja por parejas que cambian a la señal cada minuto; cada pareja tiene que inventar un equilibrio nuevo entre los dos. Se multiplican las propuestas y nadie espera cinco turnos. Más fácil — Apoyo grande: el equilibrio se hace sobre la palma abierta o sobre el antebrazo, con la raqueta de canto y el mango hacia abajo, y se sostiene contando hasta tres. Se practica el ajuste sin la frustración del dedo.
Consejos para el Profesor
Enseña tú los tres primeros apoyos —palma, dedo, empeine— antes de repartir turnos: si no, los seis primeros minutos son seis versiones del mismo equilibrio sobre la palma. La regla de explicar el truco es la que convierte esto en un juego de tercer ciclo y no en imitar por imitar; insiste en ella. Y para la segunda vuelta ten preparados dos ejemplos de equilibrio a dos con los pies en el suelo, porque en cuanto dices "de dos personas" alguien propone subirse a la espalda de otro.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: propone y sostiene los equilibrios desde la posición en la que esté, sentado o en silla, usando apoyos en muslo, antebrazo, palma o dedo; en la segunda vuelta es la pareja fija de otro alumno para los equilibrios de dos, que es justo donde más se le necesita. Visual: quien propone describe el equilibrio en voz alta antes de hacerlo y le deja tocar su raqueta para reconocer la posición; trabaja con un compañero fijo que le avisa de la cuenta, y su sitio dentro del círculo se marca con una alfombrilla o cinta de carrocero, nunca con una cuerda. Auditiva: el turno se pasa con un gesto —la raqueta apuntando al siguiente— y la cuenta hasta cinco se hace con los dedos a la vista de todos, no de voz. Cognitiva: se le dan tres tarjetas con dibujos de equilibrios sencillos y elige entre ellas cuando le toca proponer; el resto del grupo copia su propuesta igual que la de los demás, así que hace exactamente lo mismo que sus compañeros.