Formamos un tartán
Descripción
Se juntan todas las colchonetas formando un rectángulo grande y se entra descalzo. El calentamiento entero pasa encima: se anda de mil formas, se trota suave, se baja a cuatro patas y se rueda, notando bajo el pie una superficie que no es la de siempre.
Objetivo
Entrar en calor sobre una superficie blanda y notar cómo cambian los apoyos del pie descalzo al andar, al trotar y al rodar.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con los ojos cerrados: Por parejas, uno cierra los ojos y el otro le lleva del brazo, andando muy despacio por la colchoneta durante medio minuto; después se cambian. Cambia por completo la información que llega del pie. Solo se anda, nunca se trota, y no se sueltan en ningún momento. Otra organización — El tartán se parte: Las colchonetas se separan en cuatro islas con pasillos de suelo duro entre ellas. Se va de isla en isla andando por el pasillo, nunca saltando de una a otra, y encima de las islas se hacen los apoyos bajos. Se nota la diferencia entre las dos superficies en el mismo recorrido. Más fácil — Solo andar y a cuatro patas: Se quedan dos consignas, andar de distintas formas y desplazarse a cuatro patas, y el docente las hace a la vez que el grupo para que se copien en lugar de tener que interpretarlas.
Consejos para el Profesor
Montar el tartán con veinticuatro alumnos son cinco o seis minutos largos: cuéntalos aparte y aprovéchalos, porque llevar una colchoneta entre cuatro ya es calentamiento. El descalzo es la mitad del valor del juego y también su parte delicada: avisa en la sesión anterior para que vengan con los pies limpios. Y no dejes que se queden en calcetines, que es lo que hacen todos: resbalan bastante más que las zapatillas y ahí es donde te llevas el susto.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: la colchoneta es de las pocas superficies donde el trabajo en el suelo iguala de verdad, así que hace el mismo recorrido de apoyos bajos que el resto —a cuatro patas, sentado avanzando con las manos, rodando— con el mismo tiempo y las mismas voces. Si usa silla, esta se queda fuera del rectángulo, porque las ruedas mueven y levantan las colchonetas, y se accede al borde con la ayuda que necesite. Si no puede ir descalzo, se le reserva una franja de colchoneta en un extremo y entra con calcetín antideslizante, no con calzado de calle. Visual: recorre el borde del rectángulo andando antes de empezar para saber dónde acaba, trabaja con un compañero de referencia y el docente nombra siempre la zona al dar la consigna. En la variante de ojos cerrados le toca ser él quien guíe a su pareja. Auditiva: cada consigna se demuestra además de decirse —el docente da dos pasos de cada tipo— y el aviso de cambio es un brazo en alto desde delante, nunca un silbato desde detrás. Cognitiva: dos consignas y no más, andar y a cuatro patas, demostradas a la vez que se piden, y se añade una nueva cada varias sesiones.