Grupos musicales
Descripción
Cada grupo de cuatro recibe una clave rítmica —cuatro símbolos que son pisadas, saltos y palmadas— y tiene que hacerla entera, a la vez los cuatro y sobre el pulso de la pandereta. Al cabo de un rato las claves rotan de grupo en grupo y todos acaban haciendo todas.
Objetivo
Ajustar el propio movimiento a un pulso de fuera y sostenerlo a la vez que otros tres.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Clave de ocho y en desplazamiento: La clave pasa de cuatro a ocho símbolos y se hace avanzando por la zona en vez de en el sitio, sin perder el pulso y sin chocarse dentro del grupo. Los saltos siguen siendo a pies juntos y sobre el suelo, nunca sobre bancos ni colchonetas, y una clave de ocho no lleva más de cuatro saltos seguidos. Otra organización — Las cuatro claves a la vez: Los grupos se colocan formando un corro grande, cada grupo en un tramo, y hacen sus claves distintas sobre el mismo pulso mirándose entre ellos. Suena la clase entera como una sola pieza y lo difícil pasa a ser no dejarse llevar por la clave del vecino. Más fácil — Dos símbolos y sin salto: La clave baja a dos símbolos, pisada y palmada, sin saltos, y el docente la hace con el grupo las primeras vueltas. Queda lo esencial: entrar juntos y mantener el pulso.
Consejos para el Profesor
La tentación es montar esto como una actuación: un grupo hace su clave y los otros cinco miran. No lo hagas, porque entonces cada niño se mueve dos minutos de doce. Que trabajen todos a la vez en sus zonas y que el «enseñársela al vecino» sea entre dos grupos, no delante de la clase. El pulso tiene que ir mucho más lento de lo que te pide el cuerpo: a los seis años, un pulso rápido se convierte en carrera y se pierde el unísono, que es lo que se está aprendiendo.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: la clave se traduce a los apoyos y segmentos que domine —palmada, golpe en el muslo, giro de la silla, empuje de una rueda— manteniendo el mismo número de tiempos y el mismo orden, y el grupo entero adopta esa traducción, que es la única forma de que el unísono lo incluya de verdad. Visual: la clave se aprende primero de oído, con el docente haciéndola sonar, y la tarjeta se sustituye por cuatro objetos distintos al tacto puestos en fila en el suelo; en la variante con desplazamiento se queda en su zona o va del brazo de un compañero. Auditiva: el pulso deja de ser solo sonoro: el docente lo marca además con el brazo bien visible y el grupo lo apoya con una pisada fuerte que se nota por el suelo; dentro del grupo, la entrada la da alguien con la mano contando tres. Cognitiva: clave de dos símbolos, la misma durante varias rondas, con la tarjeta delante y un compañero fijo que dé la entrada; se le rota la clave solo cuando la tenga hecha.