La casita del caracol
Descripción
Los aros se reparten por el suelo bien separados, uno por niño, y cada uno se mete en el suyo. Con la señal de «sol» todos salen a pasear despacio entre las casas, sin pisarlas y sin correr. Cuando el profesor dice «¡lluvia!», cada uno corre a meterse en una casa, la que sea: si llegan dos al mismo aro caben los dos y nadie se queda fuera.
Objetivo
Reconocer un espacio propio y volver a él con rapidez ante una señal.
Cómo se juega6
Se reparten los aros por el suelo bien separados, uno por niño, y cada uno se mete en el suyo.
Con la señal de "sol", todos salen a pasear entre las casas sin pisarlas, moviéndose despacio como caracoles.
Se pasea andando, nunca corriendo entre los aros, y sin entrar en ninguna casa mientras hay sol.
Cuando el docente dice "¡lluvia!", cada uno corre a meterse en una casa, la que sea. Si dos llegan al mismo aro caben los dos: las casas de caracol son elásticas y nadie se queda fuera.
Se juega el tiempo previsto. En la última ronda se quitan aros hasta que el grupo entero cabe en tres o cuatro, y ahí se acaba entre risas.
Se reparten otra vez todos los aros y vuelta a empezar.
Variantes3
Se retiran dos aros en cada ronda, así que hay que compartir casa con cada vez más gente.
Caben dos caracoles por aro, pero nunca tres.
Se pasea a gatas, que es como andan de verdad los caracoles.
Qué se trabaja
Seguridad2
Delimitar la zona, retirar obstáculos y detener la actividad ante cualquier situación insegura.
Se entra en el aro pisando dentro, sin saltar sobre él y sin apartar a quien ya está: en una casa caben varios.
Consejos para el profesor2
Retira dos o tres aros según avanza el juego: como caben varios en uno, así el «¡lluvia!» obliga a decidir deprisa.
Alarga el sol más de lo que te pide el cuerpo: es en el paseo lento donde se trabaja el moverse como caracol.
Adaptaciones NEE4
Visual
Aros de color contrastado y aviso verbal de la lluvia con antelación;
Auditiva
La lluvia se anuncia con el brazo bajando además de con la voz.
Movilidad reducida
Aros más grandes y algo más cerca, y basta con tocar el aro con la mano o con la silla para estar en casa.
Cognitiva o de atención
Mantener siempre la misma casa durante varias rondas antes de permitir cambiar.
Errores frecuentes
- Colocar los aros pegados: al «¡lluvia!» llegan todos en dos pasos y el paseo entre casas no tiene recorrido.
- Dejar que corran también con sol: se pisan los aros, se resbala y se acaba la parte tranquila del juego.
- Encadenar «lluvia» tras «lluvia»: sin paseo entre medias, todo se reduce a entrar y salir del aro.