La mochila que miente
Descripción
Antes de clase, el maestro carga cada mochila con poco peso (un par de cuadernos): en unas lo pone pegado a la espalda, en otras caído al fondo y en otras hacia un lado. Los niños caminan un minuto con la mochila bien puesta y, a la señal, van a la zona que creen. Se abren las mochilas y se comprueba quién ha acertado.
Objetivo
Reconocer por la sensación en hombros y espalda cómo está repartido el peso de la propia mochila, y asociar esa sensación con la colocación de la carga.
Cómo se juega5
Cada niño se pone su mochila con los dos tirantes, bien ajustada, y su grupo se reparte por su óvalo.
A la señal, caminan a paso vivo por el óvalo durante un minuto, sin mirar dentro de la mochila ni palparla.
El maestro pregunta
«¿Dónde va el peso?». Cada uno va andando y sin hablar a la zona que cree.
El maestro dice «¡Abrid!»
Cada uno abre su mochila y la enseña a su grupo. Quien falla sigue jugando igual.
Nueva ronda
Los niños se sientan de espaldas y el maestro cambia la carga de algunas mochilas, no de todas. Se juegan cuatro o cinco rondas.
Variantes3
Solo dos zonas: «Pegado a la espalda» y «Caído al fondo».
Se añade la zona «Arriba del todo», con la carga en la parte alta de la mochila.
En la última ronda cada uno lleva la mochila de otro, así que solo puede fiarse de lo que nota.
Qué se trabaja
Seguridad3
Poco peso en cada mochila, un par de cuadernos: el juego es de notar, no de cargar.
Se camina siempre; nunca se corre con la mochila puesta.
Los dos tirantes puestos y ajustados en todas las rondas.
Consejos para el profesor2
Carga las mochilas antes de clase y apunta en una hoja qué lleva cada una.
Después de abrir, pregunta a dos que hayan acertado dónde lo notaban: «Me tiraba del hombro izquierdo» enseña más que cualquier explicación.
Adaptaciones NEE4
Visual
Su óvalo es el más exterior y se marca con una franja de goma antideslizante continua en el borde interior, que se nota bajo el pie; los conos altos se sustituyen por dos postes con un cascabel a la altura de la mano. Las tres zonas de respuesta se identifican con tres superficies distintas al tacto: colchoneta, esterilla fina y suelo desnudo.
Auditiva
El fin del minuto de marcha se señala con una bandera roja levantada en el centro, visible desde todos los óvalos, y las zonas de respuesta se rotulan con un cartel grande de dibujo, no solo con una palabra. La comprobación se hace enseñando la mochila abierta, sin explicación hablada.
Movilidad reducida
El alumno en silla lleva la mochila colgada de sus propios hombros con los dos tirantes, igual que el resto, y recorre el óvalo propulsando; la carga mal colocada se nota en su caso al empujar los aros, con lo que la pista sensorial existe igual. La mochila no se cuelga ni se ata en ningún caso al respaldo ni a los manillares.
Cognitiva o de atención
Se juega con dos zonas —«Pegado a la espalda» y «Caído al fondo»— y con una diferencia de colocación muy marcada durante toda la sesión, sin introducir la tercera zona. Antes de la primera ronda se le deja probar dos mochilas de muestra que prepara el maestro, una de cada tipo, para que tenga la referencia.
Errores frecuentes
- Aflojarse los tirantes «para notarlo mejor»: floja, la mochila siempre parece caída al fondo.
- Ir a la zona detrás del compañero: se pide que cada uno levante la mano antes de moverse.