La nariz del vecino
Descripción
En corro, al oír el lado hay que tocar con esa mano la nariz del compañero de ese mismo lado.
Objetivo
Cruzar dos cosas a la vez: qué mano es y quién está a ese lado, que es donde se ve si la lateralidad está de verdad asentada.
Cómo se juega
Colocación: En corro, de pie, con separación de medio brazo y el docente en el centro. 2. Arranque: cuando el del centro dice «izquierda», todos tocan con la mano izquierda la punta de la nariz del compañero que tienen a su izquierda; con «derecha», igual al otro lado. 3. Qué se puede hacer: se toca la punta de la nariz con un dedo y suave, sin empujar ni apretar. Quien no quiera que le toquen la cara pone la mano abierta delante y se le toca la palma. 4. Qué pasa cuando alguien se equivoca de lado: se deshace el gesto y se sigue. Los errores se comentan en grupo, sin nombres. 5. Cómo se complica: se acelera, y luego se añade «cruzado», que obliga a tocar con la mano contraria al lado nombrado. 6. Reinicio: si aparecen empujones o risas que descontrolan, se pasa a tocar el hombro en vez de la nariz durante dos rondas.
Variantes3
Cruzado
La mano derecha toca al compañero de la izquierda y al revés.
En dos corros, para que el turno no se haga eterno y todos estén activos.
Al hombro
Se toca el hombro en vez de la nariz, que da más margen y quita el reparo de la cara.
Consejos para el profesor4
A esta edad la derecha y la izquierda no se saben: se están aprendiendo, y equivocarse es el trabajo, no el fallo.
No corrijas en alto a quien falla ni le mandes salir; dilo del grupo entero («ojo, esa era la otra») y sigue.
Empieza lento de verdad y sube el ritmo solo cuando veas que el 80 % acierta: si aceleras antes, los que dudan copian al vecino y dejan de pensar.
La pulsera en la muñeca derecha las primeras semanas ahorra media clase de explicaciones, y se quita en cuanto sobre.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
La respuesta puede darse con el segmento que el alumno controle —mano, pie, cabeza o mirada— y vale igual que la del resto; si el juego pide desplazarse, se acorta la distancia para todo el grupo o se le asigna una posición fija por la que pasan los demás. Nada se ata a la silla.
Visual
La consigna se dice siempre en voz alta y clara, nunca solo señalada, y se acompaña de un sonido distinto para cada lado (una palmada a la derecha, un pisotón a la izquierda) que se pacta antes de empezar; su sitio se marca con huellas de goma pegadas al suelo o cinta de carrocero rugosa, nunca con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla.
Auditiva
Cada consigna se acompaña de una tarjeta de color, una por lado, sostenida en alto, y las señales de empezar y parar se dan con el brazo, no con la voz ni con silbato. Cognitiva o de conducta: se empieza con una pulsera o una goma de color en la muñeca derecha durante las primeras sesiones, se dan las consignas más despacio y se acepta la respuesta corregida sobre la marcha sin penalizarla.