Descripción
Una cuerda larga se agita por el suelo haciendo eses, como una serpiente, y los niños repartidos a lo largo de ella saltan cuando la onda les llega a los pies. La cuerda no se levanta nunca del suelo.
Objetivo
Saltar en el momento justo sobre algo que se mueve, ajustando el salto a lo que se ve venir.
Cómo se juega6
Colocación
Dos cuerdas largas estiradas en el suelo y bien separadas entre sí. Los niños repartidos a lo largo de su cuerda, de pie, a un paso de ella y sin tocarse unos a otros.
Arranque
El docente, agachado en un extremo, agita la cuerda despacio para que haga eses por el suelo. La serpiente se despierta y empieza a moverse.
Qué se puede hacer
Cuando la onda llega a los pies, se salta por encima. Se salta como cada uno pueda y se cae en el mismo sitio: nadie se mueve de su trozo de cuerda ni corre a lo largo de ella.
Qué pasa si la serpiente toca un pie
No pasa nada y no se sale del juego; la serpiente ha hecho cosquillas y ya está. Se sigue saltando.
Cómo termina
La serpiente se cansa, se mueve cada vez más despacio y acaba dormida y quieta en el suelo. Todos se sientan a su lado.
Reinicio
La serpiente se mueve más deprisa, o va cambiando de ritmo —despacio, deprisa, parada— para que haya que estar mirándola.
Variantes3
Quien la agita alterna sin avisar tramos lentos y tramos rápidos, y a veces la deja parada un momento. Ya no vale saltar de memoria: hay que mirarla. La cuerda sigue siempre pegada al suelo.
Cuerdas cortas, una por pareja: uno se agacha y agita la suya por el suelo y el otro la salta, y se cambian cada minuto. Todos saltan muchas más veces y cada uno tiene su serpiente.
La cuerda se queda quieta y estirada en el suelo, y se salta de un lado a otro a pies juntos, adelante y atrás. Sin nada que anticipar, solo el salto.
Qué se trabaja
Seguridad3
El que agita está agachado en el extremo y con el brazo pegado al suelo, y los niños de esa punta se colocan a un paso largo, que es donde la onda es más alta.
Cada uno salta en su trozo de cuerda y no se mueve de él: con dos cuerdas en el suelo, nadie cruza de una a otra mientras se mueven.
Si la cuerda se enreda o se dobla sobre sí misma, se para la serpiente y se estira: una coca de cuerda bajo el pie de un niño de estas edades lo tumba.
Consejos para el profesor2
Cambia el ritmo de la onda cada poco: si va siempre igual, saltan de memoria y dejan de mirar la cuerda.
Cede el extremo a un niño cuando el juego ya rueda: mover la serpiente gusta tanto como saltarla.
Adaptaciones NEE2
Visual
Se le pone también junto al extremo, se le deja tocar la cuerda quieta antes de empezar y quien la agita canta el ritmo en voz alta —ya viene, ya viene, ¡ya!— para que pueda saltar al oído;
Movilidad reducida
Se coloca en el extremo donde nace la onda, que es donde llega más pequeña y más lenta, y la salva como pueda —pasando un pie y luego el otro, o apartándose—;
Errores frecuentes
- Agitar la cuerda con demasiada fuerza: la onda se despega del suelo y el salto acaba en tropiezo.
- Colocarlos muy juntos a lo largo de la cuerda: la onda llega a dos a la vez y saltan uno encima de otro.
- Usar una cuerda corta para muchos niños: la onda se apaga a mitad y los del final no llegan a saltar nunca.