Descripción
En grupos de cinco: cuatro ninos de pie dentro de un aro formando un cuadrado y el quinto en el centro. Cuando el del centro dice «ya», los cuatro se cambian todos al aro de su derecha pasando por fuera, y el del centro cruza por dentro a buscar el hueco. Quien se queda sin aro pasa al centro y le toca dar la voz. Sin puntos y sin nadie fuera.
Objetivo
Salir hacia el lado acordado en cuanto llega la señal y calcular por dónde se llega antes al hueco libre sin chocar con quien viene de frente.
Cómo se juega6
Colocación
Grupos de cinco. Cuatro aros en el suelo formando un cuadrado de cuatro pasos de lado, un niño de pie dentro de cada aro y el quinto en el centro. Varios cuadrados a la vez, bien separados. El maestro acuerda con toda la clase el lado del día: hoy nos cambiamos siempre hacia la derecha.
Arranque
El del centro de cada cuadrado dice «¡ya!» cuando quiera. No hay que esperar al maestro ni a los demás grupos: cada cuadrado va a su ritmo.
Qué se puede hacer
Al «¡ya!», los cuatro de los aros salen a la vez hacia el aro de su derecha, siempre por fuera del cuadrado, y el del centro cruza por dentro hacia el aro que quiera. Se va andando deprisa, no corriendo, y se entra pisando dentro del aro, nunca sobre el borde.
Qué pasa cuando dos llegan al mismo aro
Se queda el que llegó antes y el otro sigue andando hasta el aro que ha quedado libre. No se empuja ni se tira del que ya está dentro.
Cómo termina
El que se queda sin aro pasa al centro y le toca a él dar la voz. Se sigue sin parar hasta que el maestro corta a los seis u ocho minutos; para entonces casi todos han pasado por el centro, que es lo divertido y no lo malo.
Reinicio
Se cambia el lado acordado y se juega toda la ronda hacia la izquierda, o se juntan dos cuadrados en uno de ocho aros con dos niños en el centro.
Variantes3
El del centro manda el lado
El que está en el centro no dice solo «¡ya!», dice «¡ya, izquierda!» o «¡ya, derecha!». Deja de valer la salida automática: hay que oír el lado antes de mover el pie.
En corro
Los aros se colocan en circunferencia, seis u ocho, con uno o dos niños en el centro. Desaparecen las esquinas y el recorrido es siempre curvo, así que cambia la referencia y hay más huecos que mirar.
Sin centro
Se quita al niño del centro y quedan cuatro niños con cuatro aros. Al «¡ya!» de un compañero todos se cambian hacia el mismo lado y siempre hay sitio para todos. Se aprende el recorrido y el lado sin la prisa del hueco, y cuando sale se vuelve a meter el del centro.
Consejos para el profesor4
Lo que hace que funcione es que cada cuadrado dé su propia voz: en cuanto el maestro centraliza el «¡ya!», cuatro grupos se quedan parados esperando y se acabó el juego.
Monta los cuadrados antes de que entren y marca los aros de cada grupo con un color, que a los cinco años se pierde el cuadrado propio en cuanto hay tres cerca.
El del centro se aburre si tarda en entrar: recuérdale que la voz es suya y que puede darla cuando le convenga, ahí está su ventaja.
Y no dejes que se cuente cuántas veces ha ido cada uno al centro: en cuanto se cuenta, el que más va deja de intentarlo.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Su cuadrado se hace más pequeño, de dos pasos de lado, y su aro se sustituye por una zona marcada y despejada a la que llega rodando o andando; hace el turno del centro igual que los demás, con el cuadrado a su medida, y su grupo espera a que esté colocado antes del siguiente «¡ya!».
Visual
Sus cuatro vértices se marcan con una alfombrilla rugosa fija bajo el aro o con cinta de carrocero en relieve —nunca con cuerda, que es redonda y rueda justo bajo el apoyo—, recorre el cuadrado andando antes de empezar y su grupo dice en voz alta «¡ya!» y el lado en todas las rondas, no solo en la variante difícil.
Auditiva
El «¡ya!» se acompaña siempre de un brazo que se levanta y baja, el del centro comprueba que el alumno le está mirando antes de darlo, y el lado del día se deja marcado con una flecha grande en el suelo.
Cognitiva
Se empieza con la variante sin centro y con el mismo lado toda la sesión, con una cinta de color en la muñeca del lado hacia el que hay que ir, y el maestro anda a su lado las dos primeras vueltas.