Manos que se abren
Descripción
Por parejas frente a frente y sin ninguna pelota: uno guía y el otro le imita, y se cambia a la mitad. Son seis movimientos de veinte segundos que se recorren dos veces: abrir y cerrar los dedos, llevarlos hacia atrás con la otra mano, círculos de muñeca, giros de antebrazo, hombros que suben al tomar aire y un brazo cruzado ante el pecho.
Objetivo
Aprender una rutina corta y repetible que descargue dedos, muñecas y hombros después de una sesión de toques y recepciones.
Cómo se juega5
Los movimientos se hacen despacio y sin llegar nunca a que duela; la referencia es notar el estiramiento, no aguantarlo.
Los dedos se llevan hacia atrás con la otra mano y nunca los empuja el compañero: cada uno gradúa su propia mano.
Veinte segundos por movimiento y dos recorridos completos, con cambio de guía a la mitad.
El guía cuenta en voz alta el primer recorrido y en voz baja el segundo.
Se mantiene un metro y medio entre los dos de la pareja y dos metros entre parejas durante toda la ficha.
Variantes3
Cada pareja añade un séptimo movimiento propio para una zona que note cargada y se lo enseña a la pareja de al lado. Aparece la idea de que la vuelta a la calma se ajusta a lo que se ha hecho ese día.
El segundo recorrido se hace con los ojos cerrados, siguiendo solo la cuenta del guía. Baja más la activación y obliga a atender a la sensación en lugar de a la imitación.
Todos los grupos se juntan en un solo corro y el guía va cambiando cada movimiento, girando por el corro. Sirve para grupos que se dispersan y para cerrar la sesión con todo el mundo a la vista.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los dedos y las muñecas se llevan al límite con la propia mano y nunca con la del compañero: la fuerza de otro sobre un dedo cargado es la manera de convertir una vuelta a la calma en una lesión.
Ningún movimiento se hace con rebotes ni tirones; si algo duele, se detiene y se hace con menos recorrido, y eso se dice en voz alta antes de empezar.
Los hombros suben al tomar aire y bajan al soltarlo, sin encogerlos con fuerza ni mantener la tensión al final del recorrido.
Consejos para el profesor2
Haz tú el recorrido entero en el centro del círculo y en silencio, sin explicar. La imitación de un modelo lento es lo que baja el ritmo del grupo; explicar el estiramiento mientras se hace lo sube.
Pregunta al final qué mano les ha costado más abrir. La respuesta suele coincidir con la mano con la que más han golpeado, y esa observación es lo que hace que repitan la rutina por su cuenta.
Adaptaciones NEE4
Visual
Hace de guía y no de espejo, y su compañero le describe cada movimiento con dos referencias: qué articulación se mueve y hacia dónde; el orden de los seis se mantiene fijo toda la unidad para poder anticiparlo. Su sitio se acota con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo formando un cuadrado de un metro y medio, con nada dentro, para reconocer con el pie que sigue en su espacio sin tener que mirar.
Auditiva
La cuenta de los veinte segundos la lleva el guía con los dedos a la vista, y el cambio de movimiento se marca dando una palmada visible, no diciéndolo. El orden de los seis movimientos se deja dibujado en una lámina en el centro del círculo, para poder seguir la secuencia mirando.
Movilidad reducida
Los seis movimientos son de dedos, muñecas, antebrazos y hombros, así que se hacen íntegros desde la silla o sentado en el suelo; su pareja se coloca a su altura, sentada, para que el espejo funcione en los dos sentidos. No se apoya nada en la silla ni se sujeta ningún segmento a ella; si un movimiento de hombro le resulta incómodo, se sustituye por círculos pequeños de hombro sin subir los brazos.
Cognitiva o de atención
Hace solo tres de los seis movimientos, siempre los mismos y en el mismo orden, durante las primeras sesiones; los otros tres se añaden de uno en uno. Se le da una tarjeta con seis dibujos numerados, apoyada en el suelo delante, y su pareja la señala antes de cada movimiento.
Errores frecuentes
- Hacer los movimientos deprisa para terminar antes, con lo que se convierten en sacudidas y no movilizan nada.
- Empujar los dedos del compañero al hacer de espejo, confundiendo imitar con ayudar; conviene decirlo antes de empezar porque es lo primero que ocurre.
- Saltarse los hombros porque el voleibol parece cosa de manos: el hombro es donde queda la carga del saque y del envío alto, y es el movimiento que más se nota al día siguiente.